Asesores

Consejo

Puede que bien pronto «asesorar» pase a significar «quitar los sesos», «desprotegerse de raciocinio», «dislocar un argumento de lógica»,… El lenguaje ya se aferra a los cambios con más avaricia que a las normas; incluso en mentalidades que se dicen conservadoras.

Así las modas, no nos debiera extrañar que surjan como setas de otoño los filólogos animados a indagar sobre la evolución de los mensajes lingüísticos puestos en boca de los dirigentes del Partido Popular cuando éstos hablan «ex-cathedra», cosa que suelen hacer desde una silla sino tras un macrófono. Aumentado entonces el ruido mediático, el imán que magnetiza los mensajes procede sin duda de expertos en Lingüística y nueva Semiología que saben lo que se cuece en Génova; es decir, del grupo de personas que «asesoran», señalan o sugieren las salidas más audaces para los oyentes más torpes.

La evolución del cambio argumental y el vapuleo silogístico a que se someten las cosas simples que se cogen cuando se mete la mano en el saco es tan diversa, astuta y alargada, que no hay peligro que sea una especie en vías de extinción: salen relojes de pulsera, bolsos, coches, balnearios, … creo que hasta «picotas»; por lo que ya me tiemblan las piernas por lo que de extremeño pudiera tener el argumentario. (Nuestra tradicional inclinación para ablandar conciencias radican en el jamón y el buen queso).

Pero de lo que quería pensar era sobre la estulticia en favor de la falacia: aún nos debe quedar esperanza para más deducciones de grueso calibre, que de ahí viene el término «grosería». Ya no serán los policías, los periodistas, los jueces, los socialistas, los teatreros, los columnistas, … que luego fueron los ministros y fiscales quienes articularon una conspiración diseñada en contra del PP. Luego después hubo de presentar en sociedad al partido como víctima de «los que han hecho cosas que no se deben hacer».

Me temo que la conclusión siguiente certifique que Gürtel es una filigrana arquitectónica puesta en juego para la demolición programada de la cúpula, sin que afecte a los cimientos del edificio; y es que la Filosofía cada vez tiene más aplicaciones y más adeptos.

Goyo
08-oct-09

Valencia y sus tormentas

Tenemos incluso antecedentes literarios describiendo la angustia nocturna de los vecinos observando el color del agua del arroyo a la luz del candil; si el agua turbia en ocre, es que la tormenta ha descargado en la montaña y al poco se presentará riada salvaje. Todos los años parece que se repite la angustia, a la vez que todos los años parece que se acrecienta el fenómeno.

Por respuesta, todos los otoño, las previsiones se quedan cortas y cuando se presenta Noviembre, nadie vuelve a acordarse del próximo Septiembre.

La condición climatológica mediterránea es suficientemente conocida por el levante de la península al igual que la condición de lluvias en Extremadura es suficientemente conocida por los extremeños. En Tarragona, en Alicante o en Castellón se vive con la certidumbre de que el inicio del otoño se marca con violentas tormentas, que surgen de intensas borrascas como si fuesen intensas contrapartidas del anticiclón que se centra en las Islas Azores. Así parecen turnarse, mecánica y equilibradamente, las escasas lluvias del este y el oeste español.

El problema, por lo que dicen los expertos, es que cada vez van siendo más escasas, a la vez que más violentas con lo que se evidencia también la escasa disposición humana al aprendizaje de lo que dicta la «Madre Naturaleza». Pues hoy, aparece una noticia relevante, intensa y políticamente aséptica, que presenta el problema y sus causas

Las causas aún están en lista de espera para ser aceptadas: eso de que estamos modificando el clima porque cambiamos el uso del suelo levantará ronchas en el ánimo de los promotores de viviendas, hoteles y campos golfísticos. Y serán las armas que levanten los preocupados por los «puestos de trabajo» y por el «empleo». Y por la creación de «riqueza».

De forma parecida, si en Extremadura alguien se levantase diciendo que el cambio del uso del suelo debido a la deforestación y al abuso de los campos dedicados a la ganadería intensiva es lo que provoca una indiscutible reducción en la cantidad de lluvias y una acelerada modificación de los ritmos pluviométricos, tendríamos otras ronchas que rascar.

Claro, hay que tener mucho cuidado con lo que se dice; sobre todo porque yo no tengo la ciencia y la dedicación que el señor Millán; por lo tanto, no he de ser yo quien lo diga.

Las fotos precisan algo de comentario del instante que recogen:

Amenazavaldía

a) Una tormenta en ciernes que no acaba de componerse; llevamos años esperando alguna tormenta de verano que engorde las sandías y los melones. Sobre el campo seco e inmenso, desprovisto de árboles, con una instalación ganadera el fondo.

Vacabuso

b) Partida intensa de vacuno sobre el campo yermo pero habitado a lo lejos por las edificaciones de la burbuja.

Vacaolivo

c) De cómo las ovejas y/o las vacas se encargan de eliminar lenta y pausadamente especies tan resistentes como el olivo. Incluso la encina.

Goyo
06-oct-09

Espirmidina

piaraibérica

Hay que seguir diciendo que las bases biológicas de los organismos vivos de este planeta, están diseñadas de forma que, ineludiblemente, su desarrollo debe culminar en la apoptosis celular; o sea, que «estamos diseñados para vivir para morir«, expresión que suena rara porque no queremos bajarnos a reconocer su certeza. El caso es que, mientras llega la certeza, seguimos empeñados en prolongar el proceso y apartar la meta. Científicos, santeros, brujos y sacerdotisas -cada cual en su saco de revoltijos- se han encargado de prometer o asegurar una larga estancia muy a pesar de que la larga y verdadera no es estancia sino ausencia.

Pues la espirmidina, es una poliamida reguladora del crecimiento animal y vegetal, con efectos fisiológicos diversos pero dirigidos a retrasar la muerte celular; algunos de ellos se basan en limpiar las basuritas celulares y transformarlas en productos menos agresivos. Tan querida substancia y tan sabroso descubrimiento nos acercan al mito de la eterna juventud cosa que algunos quieren cambiar por el de la permanente madurez.

Y digo yo que ahora que vamos a tener más tiempo, bien pudiéramos dedicar parte de él a estudiar cómo reducir, reparar o controlar los efectos negativos de las basuritas que las células urbanas producen en el organismo social. Los restos sólidos, los restos líquidos y los restos gaseosos urbanos, amenazan cada vez más -según otros científicos- la salubridad social y su consecuente individual: la basura

La basura puede ser controlada gracias a una enorme variedad de recursos; muchos de ellos con escasa incidencia en la economía, aunque otros hayan sido creados desde presupuestos economicistas. Así entonces, la basura también se maneja como arma social, recordemos el caso de la huelga de recogida de basura en el área napolitana.

Otro procedimiento de limitada repercusión economicista, creado por otra cultura, se ha desmoronado en estas fechas: la capital de Egipto convive con un vertedero que conlleva más riesgo que el mal que deseaba prevenir. En este caso, los cerdos convivían en equilibrio con las dos culturas imperantes (musulmana y cristiana) funcionando estos animales como máquinas naturales que limpiaban cualquier tipo de residuo orgánico y facilitando a la vez fuente de carne a las familias cristianas, por lo general más pobres. El miedo a la peste porcina ha supuesto la eliminación de tan infrecuente manera de reciclado; pero el resultado pone de manifiesto un problema más temeroso que el que se pretendía combatir.

Una interesada comparación con las funciones de las poliamidas, sobre todo fijándose en los nombres de las más frecuentemente estudiadas (putrescina, espermidina, espermina o cadaverina) nos invitan a sospechar que cada una de nuestras células podrían albergar una piarita de limpios cerdos. Y es que del cerdo se aprovechan hasta las andaderas.

Goyo
06-oct-09

Sobre júbilos y prestaciones

prestamista

Lo que se dice verlo, no lo hemos visto; pero ya habrán leído ustedes que incluso los más poderosos pontífices, los más grandes emperadores, incluso aquellos reyes que gozaban del poder que la divinidad les otorgaba, dependían del capricho de los prestamistas. Ser prestamista es la condición oculta que se obtiene sin necesidad de ser banquero, sin necesidad de titularse en Finanzas; algunas personas que trabajan en los bancos lo sabrían explicar mejor que yo.

Antes de ponerse una persona la cara de banquero conviene al cuerpo ponerse el alma de prestamista. En esencia, ser prestamista requiere de una actitud obediente -y superadora- al consejo bíblico de “ojo por ojo”; digo que también superadora porque un buen prestamista no se conforma con un ojo, sino con tres o cuatro, por lo menos. El prestador cede una moneda pero el prestatario siempre está obligado a equilibrar la balanza aportando más peso. Extrañamente, este radical desequilibrio se ve “justo”, muy a pesar que la Justicia utilice el símbolo de la balanza equilibrada como paradigma contundente de lo que debemos entender por tal virtud. Nosotros interpretamos esta limpia cuenta utilizando el sabio dicho aplicado al caso: el préstamo siempre sale “por un ojo de la cara”; aunque en realidad nos dejan la vista tan clara como los bolsillos.

Todo esto lo vuelvo a repensar después de repasar muy ligeramente la historia de los principios morales y religiosos aplicados a esta incomprendida tarea de prestar dinero. Abundan los pensadores que defendieron la persecución de la usura: tuvieron el mismo éxito que jugando al fútbol; usura, esa descarada moza, sigue persuadiendo con veneno firme.

El caso es que yo lo que quería decir es que ya tenemos a un banquero menos, no sé si a un prestamista retirado. Es un señor recién maduro, al que una entidad bancaria -cuyo nombre recuerdo con nitidez- le concede una sorpresa de verdadero júbilo: un sueldo mensual de un cuarto kilo de euros de por vida. Para hacerme mejor a la idea, el sueldo jubiloso de ese señor para este mes de octubre es igual de grande que el sueldo que recibiría un mileurista a lo largo de veinte años: ese señor “cuesta” en un mes lo mismo que lo que cuestan al mes 250 trabajadores “normalitos”; luego ese señor “vale” más de doscientas veces la normalidad, luego por eso habrá que entrarlo en júbilo, que de ahí viene la palabra “jubilación”.

Seriedades aparte, ignoro si tal señor habrá estudiado mucho, escrito un poema o atiende a sus gallinas; algo extremadamente importante ha debido hacer y estar haciendo para obtener tan cuantiosa ficha de retiro. La duda que me queda proviene cuando trato de averiguar cuál sería su sueldo antes de la hégira.

Siempre pierdo el tiempo

Barril

A vé, todo el derredor comenta y dice no explicarse razones que llenen de buen juicio las cabezas; porque aunque se sepa que el fútbol es así y ahora toque reverenciar a no sé que elemento mediático, uno puede dedicarse a instruirse en los asuntos que dice la gente que son cruciales, importantes, trascendentes,… así que hoy me he dedicada a buscar información fresca sobre el asunto del agua.

Las primeras muestras que presenta el Buen Hermano es de un señor ingeniero, que trata de explicar la técnica de cómo el agua se fuga de las tuberías. La segunda es un verdadero tesoro ordenado con criterio alfabético para perderse dos o tres meses y comenzar a conocer las maravillas del desorden acuático diseñado por los humanos. La tercera se encarga de demostrarte que sabes muy poco de pérdidas de agua si no conoces el vocabulario técnico al uso. La quinta procede de la Universidad de La Rioja, y no sé qué dirá porque parece haberse descargado o haberse ido a la fuga. Y así sucesivamente hasta que llegue usted a mirar por encima de las más de millón y medio de referencias sobre pérdida de agua en las redes de distribución.
En la séptima hay un ejemplo claro: un curso en Valencia para aprender de la cosa. Y le sigue la noticia que en Valencia, en el año 2005 perdió alrededor del 20% que potabilizó.

La pregunta me sigue dando la lata ¿qué clase de ingeniosas tuberías, bridas, juntas, codos, empalmes,… utilizamos los humanos para perder un tercio del agua potable que se distribuye ?

¿ No podría yo dedicarme a otra más provechosa que la de perder el tiempo como el agua limpia se pierde ?

Goyo
27-sep-09

Una banderita para el ingeniero que ingenie prisión incondicional del agua en las tuberías.
bandemita

Es que somos malos…!

No es la primera vez que observo cómo creamos arriesgadas interpretaciones de lo que ocurre.

Ahora ocurre que por estos sitios del oeste ibérico no llueve tal como la memoria colectiva dice que debería llover. A esta constatación contrastada, se suma la abundancia de noticias procedentes del noroeste, recordándonos así que se sigue mojando lo que llovió ayer;… y se suman las intempestivas tormentas mediterráneas de otoño, allá por el este.

Y en estas tierras nuestras, habituadas antes a refrescarse según el santoral, no llueve. («La otoñá verdadera, por San Bartolomé, la primera» (24 de agosto). Se nota que no llueve no solo porque el cielo aparece despejado con rutina o no solo porque los pequeños lirios de septiembre siguen ocultos bajo tierra, retrasados, escondidos, temerosos,… Se nota que no llueve porque el ánimo visual espera ver marrones de suelos humedecidos y apuntando en verde; y sin embargo, persiste el marrón desértico que ya se compuso desde mayo. Ni siquiera han dejado vivo al claro pajizo de los cardos secos.

No creo que las vacas dejen los cardos para postre.

Vacascomiendona

«No llueve». Comento con un amante del ganado, que además es ganadero. Y me mira aireando la cabeza: «Es que somos malos. No llueve porque yo creo que somos malos».

Tampoco creo que las vacas puedan comer el excedente constructivo.

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Ya dijimos que sacar el santo en procesión cuando el cielo no promete, era cosa de cura torpe; pero debe investigarse más seriamente la influencia de la Ética en el Clima, lo mismo es más fructífera que su influencia en la Política.

Goyo
23-sep-09