La fiesta del pobre

Periodistasbrus.
Pocos días dura la alegría en la casa del pobre; en esta ocasión no han llegado a diez. Regresé yo bien ufano y convencido del gran templo de la democracia europea, con muchas ilusiones y una nota de prensa que allí nos dieron y que atiborré de anotaciones; tal gazpacho apetitoso de datos y futuros se lo mostré yo a un paisano y tocayo mientras desayunábamos en la churrería de mi pueblo. El hombre asintió con la cabeza a la vez que expresaba su desconfianza : “… si esto es así como está escrito, parece bueno; pero yo hasta que no lo vea no lo creo, … que faltan aún tres años y estas cosas pueden dar muchas vueltas.”

Bien pronto dio la cosa una vuelta bien dada y fue él quien me enseñó otro papel más grande con otra noticia y una foto, que para que mi a atención no se perdiese, la precedía una cuestión: “¿no te lo decía yo?”. Allí estaba la foto del Gran Comisionado Barroso anunciando -como no!- un recorte a los futuros fondos destinados a las políticas agrarias de Europa.

Sólo le falta al señor Durao Barroso decir lo que ya ha apostado dos veces el nuevo Presidente de la Diputación de Cáceres: “que se puede hacer más con menos”. Esto último es posible que mejor se entienda si recordamos que la primera foto oficial conjunta de los diputados provinciales de Cáceres se hiciese a las puertas de la concatedral de Santa María.

Aquello primero de la Comisón no acaba de entenderse pues entre, ni dentro, del edificio Parlamento y del edifico de la Comisión aparecen santas imágenes.

Y es que los humanos no nos fatigamos a la hora de dar empujones a la Lógica ni de escupir sobre el buen criterio.

Queda entonces asegurada la crisis rural hasta el 2020, incluido.

Goyo
02-jul-11

Hacia una tasa urbanita

Tasa Tovar

Allí estaban, ejerciendo con limpieza su consorcio y acuerdo frente a la gente diversa de la prensa que escuchaba cómo el pleno del Parlamento Europeo aprobaría con holgura la nueva Política Agraria Comunitaria, PAC.

Eran dos franceses socialistas tocados por el mismo diseño estético de hombres de estrado, Irache García Pérez que es socialista española, el jefe de la mesa que me parece que era francés, dos ingleses, uno que se llama Lyon y otro Nicholson y un italiano del que no me dio tiempo a anotar su nombre. Hablaban a buen turno y no se apreciaban grandes distancias en los fundamentos expositivos. Seguramente las tensiones habían sido rebajadas en los debates preparatorios y allí se iba a presentar la piña.

Todo el mundo estaba de acuerdo en que el sistema al uso para preservar las profesiones agropecuarias europeas estaba obligado a cambiar. De las muchas explicaciones esperanzadoras, cosa que fue facilitada por escrito en una Nota de Prensa, me parece que tan solo tres bastan para resumir lo que podrá comenzar en el 2014 y llegar hasta el 2010.

Sucederá que el mundo agropecuario recibirá ayuda si produce empleo, si practica el oficio respetando el medio ambiente y que éstas serán las dos vrtudes que provocarán la fijación definitiva de la población rural; asegurándonos así que el paisanaje de la Toscana, la Bretaña o la Extremadura deje de huir de los pueblos a las ciudades. O sea, que cabe interpretar el asunto como que la actual y moribunda PAC ni creó tanto empleo, ni frenó el éxodo rural ni produjo respetos medioambientales. Vaya, se han dado cuenta.

Y es entonces cuando yo me atrevo a preguntar si algunos de los miembros intervinientes -allí presentes o ausentes- en los trabajos, habría propuesto algo así como una Tasa Tobin aplicada a la ciudadanía urbanita para obtener fondos dirigidos a proporcionar en el mundo rural las condiciones precisas y detectadas que aseguren la permanencia en tal ámbito y en tal cultura. Pues la respuesta global e individual fue la misma: que no se conocía propuesta tal y que además, no se pronunciaban en su favor, y otras cosas más diplomáticas del buen hacer de la corrección política que me dejaron solito y en los medios.

Yo, desconfiado del sentimiento lejano de los pedestales europarlamentarios, he preguntado a mis cercanías, y me han hecho saber lo mismo: que tururú; que eso de otro impuesto discriminatorio para asegurar la vitalidad rural es inoportunidad, que lo que hay que hacer es repartir mejor la tarta, sin que ninguno y nadie apuntase qué parte de la tarta debería reducirse para garantizar la subsistencia rural.

Lo que les aviso para que no se les vaya a ocurrir defender tal propuesta en cualquier sitio, reunión o despedida de soltero, dado que en las alturas y las bajuras, bien confían en que esto de lo rural está debida y suficientemente retratado con la oferta que le he copiado a El Roto.

Y eso que no estuvo.

Goyo
28-jun-11

El peligro joven y las viejas respuestas.

viejo

Mucha gente proclama que el porvenir es oscuro, que la democracia que estamos haciendo no es convincente y que el mundo no se arregla sólo con las plazas (Tahrir, Sol, Syntagma, Rossio,…). Allí, en la plazas, los jóvenes testifican tanto la falta de esperanza como su búsqueda; y en sus familias, siguen bien sujetos a la incómoda permanencia por no ser capaces de fundar otra nueva. La juventud se queja porque nunca le salió bien la cosa a la juventud; por eso es tan necesaria, porque es el sector de edad que primero se da cuenta de que las viejas respuestas ya no sirven ni siquiera a las viejas preguntas.

Mis viejos abuelos no se cansaban de sugerirme que el futuro se garantizaba con el ahorro, valor de juicio que hasta ayer mismo se había cambiado por el derroche, ya que todos los esfuerzos sociales -los esfuerzos sociales también están gobernados por los mercados- han estado dirigidos a convencer con la sagrada regla de que consumir no es gastar, que consumiendo se hacía crecer la facultad de poder seguir gastando más. No solamente tiene adeptos este principio de espiral maligna, es que tiene defensores, apoyos, escuderos, votantes y gobernantes.

¿Qué ha fallado para invalidar al Estado-Providencia, protector de los más necesitados, y abrazar a cambio al Estado Esclavizante de las financieras?. Pues parece ser que los necesitados nos hemos acostumbrado a utilizar el derroche al que invitan los servicios públicos ciegos. El peligro de la corrupción social es que contagia -por abajo y por arriba- de populismo y demagogia. No es bueno recordarle a un bizco que carece de condición de tuerto; puede mirarte de través.

Nosotros, normalitos y pobres, si nos creemos que ya no hay riqueza para redistribuir; repartamos al menos el poco empleo que requiere este modelo insostenible de crecimiento y comencemos -o sigamos- explicando que eso del “desarrollo sostenible” es una falacia.

Uno de esos colectivos ocultos, al que no podemos poner siquiera una careta de Anonymous, se llama “Standart &Poors”, que significa “Normal y Pobres”. Ya somos pobres; me queda la duda si seguimos siendo normales.

Goyo
27-jun-11

Spanishrevolution (II)

Aperos

Cuando Maxi Robespierre y su pandilla de revolucionarios parisinos hilvanaban lo que todavía está por coser, casi seguro estoy que para ellos y para los girondinos, las discusiones y los debates de la Asamblea eran revolucionarios. En los debates y asambleas de esta primavera tórrida y soleada, no me parece que exista convicción de que estamos ante un acontecimiento social que merezca tal nombre; pero como los esfuerzos y las tensiones han sido abundantes, seguro que las propuestas no solamente dejarán poso sino que germinarán.

Antes de que sepamos si la plaza vuelve a ser el campo primigenio, cruce de calles, almacén de sueños,… ya están los agoreros pronosticando su inanición o, lo que es más y mucho peor, que el movimiento se pare en un partido político (por absorción/por creación); será entonces cuando tendremos más seguridad a la hora de utilizar, o no, con precisión, el calificativo «revolucionario».

Las propuestas que mayor magnetismo podrán crear giran alrededor de nuestra capacidad como sociedad para ser abundantes también en «trabajo»; lamentablemente, parece que nadie reivindica que lleguemos a lo que podríamos llamar «derroche laboral». Cosa que me parece hasta milagrosa si me dedico a ver números de trabajadores afiliados a los sindicatos, a la participación de los afiliados, al respaldo y valor concedido por la ciudadanía a las tareas sindicales y a la filosofía escrita y practicada por algunas organizaciones que se dicen defensoras de los derechos y de los deberes de los trabajadores.

Pues la segunda tanda de propuestas, en número de cinco, se destinan a diseñar una estrategia contra el desempleo. Son éstas:

1.- Reparto del trabajo fomentando las reducciones de jornada y la conciliación laboral hasta acabar con el desempleo estructural (es decir, hasta que el desempleo descienda por debajo del 5%).
2.-Jubilación a los 65 y ningún aumento de la edad de jubilación hasta acabar con el desempleo juvenil.
3.-Bonificaciones para aquellas empresas con menos de un 10% de contratación temporal.
4.-Seguridad en el empleo: imposibilidad de despidos colectivos o por causas objetivas en las grandes empresas mientras haya beneficios, fiscalización a las grandes empresas para asegurar que no cubren con trabajadores temporales empleos que podrían ser fijos.
5.-Restablecimiento del subsidio de 426€ para todos los parados de larga duración.

Creo que la necesidad de repartir el poco trabajo que se ofrece, tiene que ver con las herramientas. Bien pronto me parece que nos hemos olvidado del avance de nuevo maquinismo, que incluso el ocio -no ya el trabajo- viene dispuesto en máquinas. El resultado es que no sólo se abarata la pena del trabajo sino el tiempo del trabajo, y lo último repercute en una menor cantidad de trabajadores. Ello supuso hace más de medio siglo la aventura de dictar por ley una jornada máxima de ocho horas diarias y un correspondiente descanso semanal que se ha ido agrandando y parece no tener fin. Para ambas situaciones apunté meses atrás algunas reflexiones que quizá convenga revisar: tal vez sea viable una jornada laboral de seis horas con la proporcional reducción de salario y quizá no sea de locos comenzar a pensar en otra concepción de la semana diferente a como la dibuja el Génesis o la impuso la cultura judía.

Acerca de la jubilación, la concepción del Estado del Bienestar apunta a una personalización de las condiciones de trabajo de forma que cabe esperar diferentes formas de abandonar o cambiar de trabajo sin que una determinada edad sea la clave definitoria. Y conviene buscar planteamientos de un periodo de tránsito hacia la jubilación definitiva con jornadas adaptadas al trabajador y/o a la empresa o administración.

Sobre el trabajo temporal es cuestión que debemos aceptar y que viene impuesta por las tendencias sociolaborales a la adaptación; hay empresas que pueden afrontarla causando beneficios. Otra cosa y necesidad es que debamos impedir abusos. La cuenta quizá se aclare diciendo que a la sociedad le debe dar igual que un trabajo de ocho horas lo ejecute una persona en ese tiempo, o sea ejecutado por dos personas que hayan trabajado cuatro horas cada una.

El despido cuando existen beneficios no persigue otra cosa que buscar más beneficios, esa es la clara filosofía que sustenta la teoría de la competitividad, que por cierto, no sé como no ha sido agarrada de los pelos incluso por pensamientos progresistas, cuando observamos que el ser competitivo se aleja mucho del ser solidario y fraternal.

Acerca del restablecimiento de un subsidio no debe fijarse en un número único, creo que estamos en condiciones de asegurar una mejor atención a la persona sin trabajo teniendo en cuenta su condición familiar, de renta y de limitaciones por edad o condición de valía. Ello implica una mayor cantidad de personas dedicadas a las oficinas públicas de atención laboral.

Vale. Pero les noto un tremendo olvido. En nuestra sociedad y cultura -Europa Occidental- el trabajo es un elemento contractual que surge a través de las iniciativas empresariales. Siempre nos han hecho creer que son las empresas las instituciones que crean empleo y la función de las administraciones públicas residen en animar y ayudar en lo posible a las iniciativas empresariales. Muy bien. Pero en el andar cotidiano, las personas con graves problemas económicos porque no encuentran trabajo, acuden a los Ayuntamientos a demandar «lo-que-sea» y ahí tenemos a miles de alcaldes agobiados por atender una necesidad que ninguna de las leyes que regulan las Haciendas Locales recogen como de obligado cumplimiento. Item más, tan solo cuatro o cinco años atrás, las empresas denostaban (por decirlo educadamente) a los gobiernos municipales que decidían hacer obras públicas por administración, argumentando que los Ayuntamientos «quitaba» el trabajo a las empresas. Ahora son las empresas las que demandan a las instituciones públicas el fomento de obras públicas para salir del bache; es decir, estamos en la época donde las empresas piden empleo a las administraciones. Ahora son también los obreros quienes acucian a los Ayuntamientos para que les «den» trabajo. Ahora han sido los aspirantes a regir los gobiernos municipales los que han prometido «crear» empleo. Ahora podrá salir quizá alguien a recordarle que esos dineros públicos no deben tener carácter finalista distinto al previsto por los textos refundidos. Parece un primer paso hacia una malversación general y consentida; eso es lo que parecen decir nuestras más elevadas palabras.

¿Vamos/queremos ir hacia un estado comunista donde los bienes de producción y las condiciones laborales las dicta papá Estado?

Goyo
02-jun-11

Pararse contra el paro

mercader
Algo de poquita historia.

Hubo un tiempo en el que me afané rescatando tesoros que gratuitamente da la lectura de la Historia; quizá el afán nubló el brillo de otros tesoros presentes y pasados; pero comprenderán que no sepa cargar con tantas riquezas y que me contente con algunas piezas que siguen teniendo duración del Plutonio 239. Uno de esos tesoros que trato de mantener y agrandar nace de la lectura y del pensar sobre los socialistas utópicos franceses. Comprenderéis entonces que también me apasionen las razones que escribió nuestro paisano Pablo Iglesias Posse; así que desde recién maduro, yo me creía que mi mejor apuesta social pasaba -curiosamente- por ser sindicalista y no tanto por ser socialista del partido. Y así anduve unos años hasta que razones y suertes me trasplantaron de Extremadura a Bélgica, donde me convencieron que, para mi, lo mejor sería trabajar también en el partido hermano.

Políticamente, me eduqué entonces entre ugetistas y socialistas exiliados de las cuencas mineras del Nervión y del Nalón; si el grupo humano de aquellos obreros perseguidos por la dictadura franquista te toma en consideración, no puedes evadirte para compartir ideas, fiestas y esperanzas. Así que aprendí que el 1º de Mayo era nuestra fiesta, como al día siguiente era otro aniversario socialista, el de la fundación del PSOE.

Otra fiesta sin jolgorio.

Usted sabrá castigar mi atrevimiento; pero voy a escribir -cojeando- sobre el Primerodemayo, el de este año que nos agobia. Y digo cojeando porque no sé componer una lectura global y completa de lo que ocurre. Algunas certezas deshilachadas se amontonan y se las muestro por si usted tuviera más luces para componer la comprensión:

Un gobierno socialista obligado a reducir significados avances sociales.
Un no-gobierno conservador, incapaz de definir cómo conservarlos.
Una masa trabajadora desconfiada y apartada del mundo sindical.
Empresarios que declaran ganar menos que la media de los obreros.
Un sistema bancario cada vez más menos comprendido.
Una tasa de paro que no aparenta tara social.

Casi todo incomprensible.

¿Y la empresa?

El fenómeno del paro es posible que tenga alguna razón diáfana; una de ellas, se articula popularmente adjudicando la responsabilidad mayor de la falta de ofertas de empleo a la administración. No obstante, esta adjudicación varía de forma que aparenta mero capricho: se puede adjudicar la culpa el gobierno municipal, al autonómico o al nacional según conveniencia a la hora de atizar. Por ejemplo, un gallego orgulloso de su gobierno autónomo deriva la responsabilidad del paro hacia el gobierno nacional; no obstante, en otras comunidades donde la oferta de empleo es aceptable, se le asigna nulo acierto a las políticas del Ministerio de Trabajo.

Tradicionalmente, la cultura sociolaboral de la Europa Occidental admitía como principio energético primero y básico, el indiscutible valor de la actividad empresarial como fuente de la riqueza. Era la empresa el templo de donde surgía la riqueza y los gobiernos mejor valorados eran los que conseguían recuperar parte de los beneficios para aplicarlos a políticas sociales. Eran los tiempos donde el aguerrido empresario contemplaba a cualquier administración pública como elemento enemigo porque anulaba, fustraba o reducía peligrosamente la «iniciativa empresarial».

Ahora parece tan difuminada tal iniciativa, que se ponen de moda los discursos de que el Estado -su gobierno- debe animar tan desaparecida impronta con préstamos a interés 0% -como se hace en USA, dicen-. En mi conocimiento está que el ICO presta buenos dineros a intereses sanos y que, en muchas administraciones públicas, se destinan fondos públicos a soportar parte de las apuestas empresariales «a fondo perdido«. (Supongo que esto último no requiere de mayor explicación).

Que venga lo que seaSon los mercados es la novedosa manera de argumentar tanto abandono de compromiso personal con lo social.

No creo que triunfe un alocado individualismo.

Vendrán mayos mejores.

Goyo
1-2 de mayo de 2011.

¿Otra vez rural?

viejobaston

No me lo acabo de creer.

Parlamentarios puestos en pie para la foto, venidos de Bélgica, de Alemania, de Finlandia, de Austria,… para que en sus tareas aborden acciones de «concienciación» con el fin de obtener equilibrio entre las zonas rurales y urbanas europeas,…

Parece entonces que hay un desequilibrio. Y cuando la balanza está torcida a un lado, hay que contraponer peso en el otro,… o rebajar el platillo donde se ha cargado el exceso.

Con el mismo tesón y convicción que algunos afirman que la especie humana es la más agresiva contra el resto de especies, la mejor dotada para eliminar a cualquiera que deambule por sus inmediaciones, existen personas que argumentan que lo más nocivo para la vida en el pueblo es la vida en la ciudad. Hay gente que vive a gusto con estas evidencias y sus contrarias; pues sabrán que incluso hay cazadores que cuelgan a sus galgos, campesinos que queman sus campos y parientes que quieren arreglar las lindes a garrotazos. Al parecer, constituyen la lista menos votada.

Hace quince meses, en el lugar y momento preciso, lo dije . Y hace ocho meses, repetí y amplié en otro momento con más fuerza y con más extensión.

No sé si arraigará la idea o si la cruda oferta se chamusca cada vez que la hacen pasar por los fogones; pero ya son muchas las experiencias que certifican la agonía de los pueblos y el insostenible predominio de la vida urbanita -con sus abusos- porque hay que mostrar obediencia a los nuevos dioses del siglo XII: los mercaderes. Curiosamente, la vida urbanita suele estar repleta de ciudadanos que dicen decir y añoran las condiciones de vida del pueblecito que supo acoger la vida de sus padres o la de su infancia, que gustan de la morcilla patatera, de la siesta, de los olores a olor diverso, del cielo limpio y de la vecindad noble. Y más paradoja: aquella tribu que con más convicción aplaude a las ciudades a base de eliminar pueblos, se llaman «populares»; para ello no ha falta ni leer lo oque dice el Informe Lugano.

Yo una vez estuve con un abundante grupo de parlamentarios belgas -eurodiputados- cuando se puso de moda en 1985 eso del hablar español en Bruselas; los hombres y mujeres escucharon de mí cómo era/es la vida en los pueblos extremeños. Uno de ellos (Willy Fayen , Alcalde de Herstal, megapueblo pegadito a Lieja) vino a conocer Extremadura, que entonces estaba fuera de cualquier oferta turística; al volvernos a ver en Lieja me espetó: «En lo que puedas, no consientas que los tuyos hagan las mismas tonterías que los nuestros«.

Me siento fracasado en tan sugerente encomienda. Reconocerse en la profundidad del «ser de pueblo» sigue causando maldita gracia incluso hasta los que no quieren renunciar a ello. ¿Cómo sabes cuál es la gallina que se come los huevos?, ¿qué color tiene la uva cuando está madura?, ¿qué hace la yegua antes de parir?, ¿por qué a mi abuela no le atacan las avispas?, ¿ por qué no ha nacido el cilandro que sembré el mes pasado?, ¿por qué no he de faltar al funeral de aquel vecino?, … conocimientos y estrategias sociales que al urbanita no se sirven porque los valores del «urbanismo» está en el papel couché, en su foto del periódico, en salir haciendo el mono ante las cámaras, en mostrar no sé qué lujo automovilístico, no sé qué artificio en la vestimenta y en la pronta asistencia al recinto de oportunidades y rebajas porque «uno no es tonto«.

Seguimos regocijándonos de la falacia del desarrollo sostenible, alga de embrujo tiene el binomio «desarrollo sostenible» muy a pesar de que la esencia de todo desarrollo radica en no sostenerse ni sujetarse.

Temo que la Declaración de Mérida navegue Guadiana abajo.

Hace ya doce añitos que otra apuesta razonada y dispuesta, se ha dejado de discutir por la derrotada democracia europea, a costa de abrazar un mal llamado «liberalismo». Lo que se conoce como Informe Lugano; pero nunca tenemos tiempo aseado para obtener cosechas de nuestra propias reflexiones, ni aún con la ayuda de una señora llamada Susan George.

Pues a esperar confiado en las buenas gentes de la vieja Europa.

Goyo
20-ene
Bande

Otra banderita para los rurales europeos.

Tío Manué

Guzmánalasombra
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Sólo recuerdo que era rechoncho, de cara ancha bajo un sombrero marrón y siempre al lado de una vara decorada con chinchetas y trenza fina de badana, por lo que no creo que aquel gitano tuviese gran figura de torero o planta de bailarín. Mi padre y Tío Manué crecieron en amistad creciente como creció la buena fama de la gente que fue amiga de Tío Manué. Así que Tío Manué no tuvo necesidad de acudir a la DUDH, ni a los políticos de la tierra de la revolución francesa. Mi experiencia infantil con el mundo gitano creo que me sirvió para detectar la benevolencia y la grandeza de alma de la gente que vive en un viaje que no cesa, rodando al lado de la rueda, cosiendo caminos y bientratando a borricos. Saben buscar bien la sombra y dominan la fogata sobre el baldosín lo mismo que sobre tierra batida. Nunca le escuché eso de que «poj tenemo que comé, ¿no?» que es el escudo argumental que algunos malos payos y algunos malos gitanos utilizan para tratar de justificar la ligereza en los trabajos. La herencia familiar de Tío Manué es igual de diversa que cualquiera de las familias payas: revoltijo de gente buena donde, a veces, aparece una oveja de distinto pelaje.

Guzmán, su yerno, tiene de gran payo que es forofo declarado del Real Madrid y de gran gitano, que es incapaz de sustraerse al ambiente del trato, del carro y de la chatarra. Lo que tiene, no es una chatarrería; pero funciona mejor. No es un almacén de trastos útiles; pero alguno se acerca buscando utilidades. No es un sistema privado de reciclaje; pero todo el público de mi pueblo y alrededores sabe dónde más beneficiosa puede resultar la basura.
Guzmán

Así que la larga prole del Tío Manué (más de cien personas) no sé porqué me recuerda a esos franceses dedicados ahora a guillotinar la estancia móvil de los gitanos que no deben parecer -a los ojos de los algunos nuevos franceses- ni fraternos, ni iguales, ni libres. Haga usted una revolución para esto.

Pero lo vitando y ominoso es que las señoras y señores presidentes de los gobiernos democráticos de la Europa Occidental, apoyen medidas y resoluciones de expolio étnico a la vez que recriminan a Viviane Reding, persona que, a mi juicio y siguiendo su cometido, alertó seria y debidamente a Monsieur Sarkozy y a su injusto tramado resolutivo.

Pero también -y me duele más- es ominoso y vitando que el presidente del gobierno de mi país se sume tanto al consentimiento y beneplácito francés como al rechazo de la reprimenda democrática, abierta y valiente de la Comisaria Reding. Sé -por lo que leo en otras partes- que a veces los equilibrios de estado requieren alguna indigestión de sapos; quizá hubiese convenido explicarlo, que aunque sea cosa para torpes, no deja de ser políticamente incorrecto.

Goyo
20-sep-10

FrankfurtDeutschBank

Una frase técnica, de superior calidad venenosa, sirvió para que los creyentes del odio aplaudiesen la escena alegrándose porque la mala noticia podría transmutar definitivamente Génova por Moncloa. La escena obscena -obscena significa que está fuera de la escena– acabó el pasado siete de julio tras el chupinazo.

Lo es porque el Banco Alemán, corrige ahora sus cuentas e impresiones hacia la economía española. Hace casi un mes, el Deutsch Bank ayudó otro mucho a colocar a ZP, a su equipo y a su afición al borde del abismo de la rendición para que nuestro país entero cayese en garras del santo Job.

Ahora dice el Banco Alemán que “no ha mantenido ni mantiene ninguna posición corta superior al 0,2% desde la entrada en vigor”; eso mismo he leído en una de la páginas de “Público”. La frase se las trae ella solita, aunque ella misma no causa el alboroto de otro perrito piloto.

Ha sido necesario un cabezazo de Puyol para despertar quizá a toda la europa mercantil: la locomotora ha recibido su castigo. No hay nada como un buen partido de fútbol.

Goyo
08-jun-10