Los papeles de Tovar

El blog de Gregorio Tovar. Una invitación a que revuelvas y critiques los papeles de un maestro de escuela.

La añagaza

 

Una añagaza es una trampa no muy astuta, pero efectiva si uno no revisa su propia inteligencia. 

 

 

No conozco a ninguna antropóloga que diga que la ciudad es un invento que sirve para vaciar a los pueblos; tampoco a ningún antropólogo. El mundo de la Sociología y de la Politicología tiene bellísimas definiciones del concepto de ciudad, pero ninguna es acusatoria. El descompuesto mundo del periodismo, envenenado por su reciente descubrimiento de las “fake news”, sólo sabe referenciar la cosa del vaciado para intentar mostrar su ética informativa y protectora del problema: manda corresponsales a los pueblos más repletos de jubilados como antes se enviaban a las guerras a los fotógrafos. Indagan en las penurias de las prospectivas, pero tan sólo refuerzan lo que ya no es noticia aumentando con ello el efecto de apartheit que fabrica el falso progreso urbanita.

Tampoco conozco la razón por la que el Parlamento Europeo me incluyó en la lista que yo llamo de los cuarenta lusitanos (20 extremeños + 20 portugueses) que en junio de 2011 fuimos invitados para conocer en aquel templo la nueva PAC. Y allí, dos franceses, dos ingleses, un alemán, dos italianos y una española nos sacudieron las entendederas para que transmitiésemos la buena nueva europea, que se basaba en asegurar que se aseguraba y fijaba la población rural en los pueblos dotándola de protección y ayuda.

Y fue entonces cuando mi inocente duda expuse ante el octeto parlamentario inquiriendo por si alguno del grupo habría propuesto solventar la crisis rural a base de inyectar dineros procedentes de nuevos impuestos a los habitantes y empresas ubicadas en las ciudades.

¡Ah! Conocí desde entonces lo mismito que imperan en las mentes dirigentes de la Economía del FMI y que se implanta en las neuronas cansadas y rivereñas: que hay que bajar los impuestos, que aquí todos somos nobles aunque las personas sigan siendo plebeyos. Desde entonces sigo contemplando la casi unánime defensa de que debemos confiar esperando los efectos de una especie de trance taíno porque la tecnología social del chamán economicista ha suplantado al tradicional púlpito y la pobreza se sigue repartiendo con generosidad.

Seguirán regándonos los oídos para que entendamos nuestro voto como una ofrenda que lanzada  hacia la oscuridad, una confianza social más que un interés personal. ¡Idiotas! en una sociedad justa, la bajada de impuestos es una canallada.

 

Goyo

07-may-19

 

De nuevo, la falacia.

Hoy no necesito imagen que ayude a estas siguientes palabras, porque estoy cansado de oir la expresión “desarrollo sostenible” sin la aportación de nuevos avances. Yo nunca me sentí prendado por tal idea y expongo de nuevo mi parecer ante esta viciada idea.

Para los adentros del esquilmado terreno de la Lógica, una falacia es una falsedad disfrazada a veces de estructura argumental correcta pero edificada sobre cimientos movedizos, construida sobre presupuestos lingüísticos equivocados o, simplemente, un embuste elegante. Una falacia, en fin y en principio, es un desafío inteligente destinado al buen uso de los torpes.

En lo que me preocupa, la expresión internacionalmente conocida como “desarrollo sostenible”, sustentable o perdurable, aparece por primera vez en el documento conocido como Informe Brundtland (1987), fruto de los trabajos de la Comisión de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas, creada en Asamblea de las Naciones Unidas en 1983.

En este último cuarto de siglo hemos edificado a su abrigo, lo que pudiera denominarse “generación adepta al principio del desarrollo sostenible”, como gente creyente en que el desarrollo puede llevar consigo la sostenibilidad, la no agresión a los ritmos que consideramos naturales para el mantenimiento de la biodiversidad que conocemos.

Desarrollo” implica no solo crecimiento simple y cuantitativo, sino crecimiento enriquecido, aumento de dimensiones con aumento de grado madurativo, con progresión de funciones derivadas de las nuevas dimensiones, incluso con aparición de “marches” nuevas, de nuevas aplicaciones, … incluso de dotación “ad hoc” para nuevas necesidades (asimilación, acomodación, adaptación)…

Desarrollo” en la concepción de nuestra cultura implica “sinfín”: altavoces con más watios, coches con más caballos, bombillas con más candelas, carretera con más anchura, edificios con mayor altura, puentes con más vado, metralletas con mayor cadencia, personas con más millones,… (¿poblaciones con más hambre?).

Sostenibilidad” parece que debe entenderse como la capacidad o propiedad que debe tener una acción para asegurarse la autonomía, que no deba depender de otra circunstancia, que se soporte a sí misma, que su condición de sostén no erosione o exija otro sostén.

Los indicios pasados, presentes y futuros parecen indicar que el binomio “desarrollo sostenible” ya no se sostiene. O se sostiene de forma tan calamitosa que provoca respuestas organizadas por la generación que ha de sustituir a la del “desarrollo sostenible” y que no he ser yo quien la bautice; pero que indudablemente va a plantearse el límite ético del desarrollo.

Y hablando de límites, el de los recursos naturales sugería tres reglas básicas en relación con los ritmos de uso de una actividad de progreso para que no deteriore el almacén natural de fuentes de desarrollos sostenibles:

1. Ningún recurso renovable deberá utilizarse a un ritmo superior al de su generación.
2. Ningún recurso no renovable deberá aprovecharse a mayor velocidad de la necesaria para sustituirlo por un recurso renovable utilizado de manera sostenible.
3. Ningún contaminante deberá producirse a un ritmo superior al que pueda ser reciclado, neutralizado o absorbido por el medio ambiente.En el último caso, por ejemplo, no existe a nivel global un control riguroso de la producción de la industria química; y si pensamos en su faceta de la industria armamentística, el escándalo obtiene cotas realmente insostenibles.

La burla, o la desobediencia del segundo caso, que afecta más a la industria energética, parece que es el más conocido: la energética de los fósiles se sigue utilizando a mucha mayor velocidad que las nuevas formas de producción de energía. Ni siquiera existe la definición de la sostenibilidad promulgada.

En el primer caso, su aceptación primigenia hubiese supuesto desde el mismo principio la radical negación a utilizar energía o productos derivados del petróleo; o al menos el planteamiento de una reducción procesada.

Estamos, por triplicado, ante un intento de verdad que habiendo sido dicha más de mil veces se ha convertido en mentira.

 

Goyo

27-03-19

No hace falta que hoy sea el día de la Tierra, el Árbol, del Agua,…

Los gusanos

 

 

Hay cosas que permanecen repitiéndose con ritmo violentamente pausado; por ejemplo, el incendio de nuestro Cerro de los Pinos. Nuestro y del personaje o grupo que anualmente se embadurna de asco al árbol y prende el pasto y provoca el incendio. Y hay maestras y maestros, y otros útiles sociales, que anualmente convencen a la chiquillada para que en una clara mañana se recomponga el castigado paisaje con arbolitos nacientes y esperanzas inocentes. El ying y el yang de la ecología cacereña. Otro día trataremos la pareja del calerizo interno y de la rivera externa.

Luego hay otras cosas que cambian. Por ejemplo, el despertar de los gusanos de seda, esos bichitos cilindrados que apenas causan repelús en la infancia. Duermen los gusanos porque las abuelas han guardado celosas los huevecitos que las mariposas han adherido a las paredes internas de la cajita de cartón donde adosaron el capullo. Las abuelas controlan durante nueve meses que la caja no se pierda y convive en el hogar con el calor y el abrigo merecido, que es muy diferente al que rodea a las moreras, que son los árboles que en exclusiva fabrican el alimento a los gusanos. Nacen entonces los gusanos cuando el calor ambiental acumulado alcanza cierto límite, que debiera ser el mismo que el que han acumulado las ramas de las moreras para reventar con brotes. Es decir, se requiere un estrecho ritmo de conciliación entre gusanos y moreras.

Lo que sucede es que no siempre ese calentamiento global que está en boca y en pluma de mucha gente coincide con el calentamiento hogareño. Y nacen gusanitos hambrientos sin que hayan nacido las primeras hojas verdes de las moreras. En esta tesitura, se mezclan malamente la desazón de la abuela, la incomprensión de los nietos y la hambruna gusanera.

Después de este episodio me nace ahora la reservada duda: por vez primera, grupos de adolescentes han protagonizado una manifestación para exigir de esta sociedad que contemple como problema vital las repercusiones que tendrá el cambio climático en sus vidas, en su futuro; que lo mismo les pasa como a los gusanitos, que aparecen con una dosis falseada de protección, calor y bienestar y las abuelas no alcanzaron o no quisieron conocer las consecuencias del desajuste climático en sus retoños.

Pero ustedes sabrán mas, que carecen de dudas.

 

Goyo

27-03-19

Ahora la estación

 

 

Hubo un tiempo en el que nuestros temerosos gobernantes decidieron caminos de hierro con anchura diferente a las medidas que imperaban en la Europa que estaba al norte de los Pirineos. La razón que se dio a conocer, se justificaba porque así se impediría la invasión de ejércitos extranjeros a través del ferrocarril. Casi la totalidad de nuestra red ferroviaria es de “vía ancha”. La marca hispana era distinguirse del francés gabacho y demás transpirenaicos.

He vivido seis años en plena Europa Central, entre Bélgica, Alemania y Holanda y me ha tocado conocer la cultura del tren de por allí. Cuando el invierno invadía con su nieve las carreteras, casi todo el mundo optaba por viajar en tren; es más cómodo que el automóvil, te despreocupabas del aparcamiento, no era caro y te dejaba puntual en el centro. Sí, en el centro de la ciudad. La Estación Central de Bruselas está cerca de la Grand Place, la Estación Central de Colonia está justo al lado de su conocida catedral, la estación más importante de Maastrich se encuentra al lado de su famoso mercado,… y así ocurre con una aplastante mayoría de ciudades europeas grandes, medianas y pequeñas.

Nosotros, no. Ubicamos las estaciones en las afueras, aunque el paso de los años las rodea de barrios que hacen crecer la ciudad, y las engullen. Por tanto, las estaciones ibéricas requieren de un coche que te acerque o te recoja; nuestro sistema ferroviario sigue tardando muchos años en acomodar trenes, autobuses, tranvías, metro y automóviles, y sólo esta confluencia se intenta organizar en algunas grandes urbes españolas.

Muchos “cacereños de toda la vida” conocieron dónde estaba enclavada la estación que fue desmantelada para trasladarse al sitio actual. Estaba en lo que hoy es la barriada de Moztezuma; si así no hubiese sido, hoy tendríamos la estación no muy alejada del centro y muy cerca de la estación de autobuses.

En Bélgica, por ejemplo, la ciudadanía no teme a que sus propiedades puedan ser expropiadas para ampliar un hospital, construir un centro educativo o agrandar instalaciones ferroviarias; saben que el estado responde generosamente ante cualquiera de estas tres situaciones concediendo compensaciones ágiles y dignas.

Salvo rarezas, la duda de dónde reajustar la estación cacereña parece que no tiene averías, lo que me produce perplejidad.

El doctorado

 

Adquirir la condición de doctor, hablando de los estudios académicos más elevados, requiere superar escenarios y condiciones que suelen ser desconocidas por el mundanal ruido. En el caso de la Medicina se adquiere la condición de doctor con la cierta superación de asignaturas y prácticas; pero a la persona que alcanza tal condición no se le exige una aportación explícita y ex-novo a la ciencia de la Fisiología.

En la mayoría de los ámbitos académicos, para la adquisición del grado de doctor, el tribunal que examina y discute la tesis, debe asegurarse que el doctorando haya descubierto, trabajado y demostrado una nueva página científica, un añadido severo a tal rama del conocimiento, un avance cimentado en otras tesis, una perfección contrastada, una nueva vía de indagación,… (Eso del máster, lo dejo para otro día.)

El Ayuntamiento de Navalmoral de la Mata, que está en Extremadura, tras un acto tan singular como institucional, reconoció la valía del Premio Extraordinario de Doctorado a su paisano geógrafo que se llama Víctor Jiménez Barrado. La tesis que ha defendido frente al tribunal se titula “Urbanizaciones ilegales en Extremadura”. A lo gordo -que en fino se dice “grosso modo”- las viviendas han crecido como setas en otoño lluvioso en los campos que antes se tenían y mantenían con labranza y ganados.

Iniciar una urbanización ilegal es muy sencillo; primero diseño y publicito trozos indivisos que vendo a los amantes de los animales y las plantas, que hacen un huertecito, un gallinero y una caseta para el perro. Con las necesidades del desarrollo rústico, se requiere la construcción de una caseta de aperos. Después, desalojo los aperos, las gallinas y el perro y a cambio hago un pozo de sondeo para la piscina, que así puedo pedir al Ayuntamiento -en Justicia- que ponga nombre a las calles porque el servicio de correos no llega. Luego, alumbrado público. Más tarde, vigilancia policial.

La valía del doctor Jiménez es que aporta una serie de soluciones a este tipo de poblamiento del nuevo campesinado para paliar la extensa y rica problemática: inseguridad constructiva, descontrol de aguas residuales, evasión de cargas fiscales,… en fin: acumulación de ilegalidades.

Mi pesada y seria duda crece si pienso que la investigación científica servirá de algo,… a los agentes.

 

Goyo

23-feb-19

El tonel

 

 

La duda alimenta a la Filosofía con el mismo afán que la falsedad engorda a la ultraderecha. Siempre ha sido fácil burlar la verdad, no hace falta esperar a estos tiempos para confirmar que la mentira sigue ganando partidos y adeptos, ni tampoco hay que esperar a que en tiempos futuros el ambiente de sinceridad se derrame urbi et orbe. Claro que para no presentar el asunto de forma pesimista, nos hemos inventado para la ocasión el concepto de “postverdad”.

Dicen los libros, que en aquellos tiempos antiguos un grupo de pensadores griegos bautizado como “los cínicos”, nadaban en la corriente de pensamiento fundada por Antístenes, reinterpretando la doctrina socrática y afirmando que el desarrollo y la civilización no deben ser consideradas necesariamente como un bien que asegure la felicidad; y muchos menos que asegure la virtud. Así fue que surgió el líder radical, Diógenes de Sínope, que cogió un farol y encendiéndolo a plena luz del día, comenzó a buscar al hombre justo que también debiera seguir los principios de vivir en sencillez y acorde con la naturaleza. Diógenes vivía en plena calle, dentro de un viejo tonel. Ya ven que eso del desarrollo sostenible no es tan moderno. Por la sabiduría al uso, hoy no conocemos por cínico al seguidor de aquella doctrina filosófica, sino a quien es mentiroso y reviste la bondad con la hipocresía.

La prensa de nuestros días nos informa que el Congreso de los Diputados ha aprobado por unanimidad que, de nuevo, la Filosofía sea asignatura obligatoria de estudio para los alumnos de cuarto de la ESO y para los dos cursos del actual Bachillerato. Dado el clima escabroso de acusaciones y opiniones de algunos actores políticos, no acierto a entender tanta amplitud de miras para el futuro de nuestras juventudes tratando de facilitarles las esencias para el pensamiento crítico; quizá esté próximo el tiempo en el que nuestros políticos pugnen por apuntarse, asistir y rematar un máster en Filosofía Cínica.

Si tan interesante y necesario ven nuestros dirigentes los estudios básicos de Filosofía para la formación intelectual de la juventud, ¿por qué no se promueven con más alegría programas divulgativos de las diversas corrientes de pensamiento en los medios de comunicación? Quizá duden de que también sea necesario y beneficioso para nosotros, los mayores.

Goyo

07-nov-18

Pobreza

(Foto tomada de http://diario16.com/no-es-crisis-es-saqueo/)

Los diez vergonzosos datos que definen la pobreza en España se resumen en dos: salarios bajísimos y brutal desigualdad. Las cifras de la gente experta indican que los extremos no se tocan: aumenta la riqueza de los más ricos con las mismas ganas que aumenta la pobreza de los más pobres. Los números son cansinos: el 1% más pudiente acapara la cuarta parte de la riqueza nacional, aunque me parece más doloroso que estemos a punto de alcanzar los dos millones y medio de niños tapados por el umbral de la pobreza. Y casi la mitad de los extremeños somos considerados pobres. Ni los remedios caritativos ni las teorías economicistas son capaces de frenar los dislates. Y el señor Casado augura otra recesión si el SMI sube un poquito. ¿Dónde habrá estudiado este hombre?

Quizá una de las vías resolutorias sea descubrir ciencia que agrande el humanismo; ya lo previó Alfred Nobel. Cuando el sueco plasmó su herencia en noviembre de 1895, se sintió culpable por su responsabilidad como empresario enriquecido a través de una industria productora de dinamita, cuyo principal mercado dejó de ser la minería para trasladarse a la guerra. Esta puede haber sido la motivación principal de su afamado testamento para dejar fuera a la ciencia económica. A partir de 1968, es el Banco de Suecia quien otorga el Nobel de Economía, premio no instituido por Alfred Nobel ni aceptado por su familia porque desde hace muchos años, los supuestos avances sobre verdades de la Economía, lo único que siguen asegurando es mayor beneficio para los ya beneficiados.

Contemplando el panorama económico a cualquier nivel, no parece asumible que debamos reverencia a modelos o sistemas remediadores de la pobreza; los descubrimientos se aplican provocando mayores daños a los ya perjudicados. Incluso se han concedido premios Nobel de Economía a teorías contrapuestas, quizá prueba evidente de tan débil y falaz conjunto de principios científicos.

El Nobel de Economía de 2018 ha recaído en William D. Nordhouse y Paul Romer por integrar el cambio climático y la innovación tecnológica en el análisis macroeconómico. “Sus hallazgos han ampliado significativamente el alcance del análisis económico al construir modelos que explican cómo la economía de mercado interactúa con la naturaleza y el conocimiento”, dicen los nobelistas.

Sigue creciendo mi duda.

Goyo, 22-oct-18

 

Otra semana, otra jornada.

 

De nuevo surgen opiniones tendentes a certificar el cambio de la tradicional semana de siete días por otra menos cansina. Cuando hace más de un siglo, Paraguay irrumpió en la historia decretando por primera vez la jornada de ocho horas, hubo sustos; lo que no impidió que nuestra ibérica España figure como primer país europeo en instaurar tal jornada. Que no se olvide.

En nuestros días, lo de trabajar menos de ocho horas diarias puede ser apetecible; pero estamos habituados a que los servicios de lo que denominamos “Estado del Bienestar” permanezcan en funcionamiento las veinticuatro horas. No queda entonces otra salida que repartirnos entre servicios y días. Si se quiere trabajar menos, habrá que dedicar más gente al trabajo.

Lo teocrático impuso que la medida del tiempo debía ordenarse en periodos del incómodo número siete; que aunque siga siendo mágico, ocasiona tendencias egoístas: todo el mundo se apunta a descansar sábado y domingo; incluso ya hay quien defiende que también el viernes, incluso en ambientes universitarios se festeja el jueves. Y resulta que los niños, las atletas y las neurólogas también se pueden poner malitos el sábado, tener un accidente deportivo el domingo o requerir los servicios de la policía el viernes. Conclusión: estamos acostumbrados a no dejar descanso a los servicios públicos durante el triduo de cada fin de semana, así como somos incapaces de asegurar ausencia de averías domésticas en cualquiera de sus días. Lo democrático será ahora discutir el salario.

Dudo si podríamos acordar trabajar y alternar periodos de descanso de tal forma que quien decida -o se le imponga- trabajar ocho horas diarias durante el periodo lunesmartesmiércolejueves, descansará todas las horas del periodo viernessábadodomingo. Y viceversa. Con posibilidad de intercambio, alternancia y demás ajustes. O indagar en la jornada de seis horas, que también es múltiplo de veinticuatro para cumplir con turnos.

Pero lo más afortunado serían las condiciones de intercambio comercial y social entre pueblos, con la consiguiente duda de no saber qué fin de semana es el más apetecible; si el que comienza en lunes o el que acaba en domingo. Puede que incluso así la gente deje las bajas por enfermedad para los días de descanso y los servicios públicos mejoren en salud.

Goyo

10-oct-18

 

 

Arroyos y tormentas

Una riada histórica sufrió la ciudad de Badajoz en 1997, más de veinte personas murieron o desaparecieron con las aguas locas de los arroyos Rivilla y Calamón. El violento fenómeno inundó casas y arrastró seres y enseres con violencia jamás conocida. Era de noche y jugaba el Real Madrid lo que supuso que aquella ciclogénesis atlántica no cumpliese con toda su maldad. La zona más afectada fue la barriada de Cerro de Reyes, y no es que la riada escalase contra gravedad y ascendiese a los cerros, es que toma la barriada su nombre del cerro que separa ambos arroyos. No existen datos más trágicos, ocasionados por anomalías naturales, para nuestra región. Lo que dudo es si habremos aprendido.

Recientemente, el pueblo toledano de Cebolla ha conocido los efectos de una lluvia torrencial que arrastró coches y llenó de lodos muchas de las casas que se han construido a lo largo del arroyo Sangüesa. Afortunadamente no hubo víctimas, que llamamos víctimas a los que fallecen. Como sucede en muchas partes del mundo, los arroyos siempre llevan la escritura bajo el brazo

Las ordenanzas urbanísticas debieran contemplar los riesgos que la estudiada experiencia nos recuerda incesantemente: se inundan las partes más bajas, las que están en la influencia del cauce de policía según nuestra Ley de Aguas, que seguramente es la ley mejor incumplida de todas. No existe Ayuntamiento en este país que no contenga nítidos ejemplos urbanísticos de desprecio a la seguridad contra las riadas e inundaciones; todo se explica por la potente falacia de la mala libertad de construir allí donde pueden nuestros santos poderes.

Dado un arroyo, está prohibido construir perreras, gallineros, casetas de aperos,… a menos de cinco metros del nivel máximo conocido de su avenida, de la mayor crecida de su historia; pero en nuestras arrogancias y debilidades en la vigilancia, somos hasta capaces de construir casas, habitarlas y creer que nunca el arroyo nos va a recordar su propiedad y uso.

La nueva Ley del Suelo para Extremadura, según declaraciones de gente conocedora, parece rebajar limitaciones constructivas para facilitar asentamientos industriales en suelo rústico, incluso para abrir la puerta a nuevas construcciones destinadas a segundas residencias. Mientras llegue, mi duda es si se van a dejar tal cual los abusos constructivos de los cauces.

 

Goyo, lo escribí el 24 de septiembre.

10-oct-18

Sáhara

 

Cuando no estás inmerso en un problema, todo aquello que lo define y acompaña te parecerán detalles pero no esencias. Y cuando te infecta un problema en tu amplio interior, todo lo exterior se te presenta como sucedáneo de cosa boba y con poca chicha. Por eso es tan atractivo ser espectador; presenciar un espectáculo te libera de esencias propias y te esclaviza con detalles ajenos. Reflexione sobre el fútbol, que a nivel mundial nos está ofreciendo en estas fechas una millonada de atractivas pinceladas.

Contemporáneo del fresquito ruso está la caló del Sáhara que tiene tanta tierra como la helada Siberia y no nos cae tan lejos. Una mancha de agua baña y suaviza las tierras del norte y sirve de separación de otras tierras. Ahora el Sáhara endurece el agobio veraniego, que para algunos asentados se regula con el mando a distancia del aparato de aire acondicionado. En parte de aquel Sáhara olvidado por el régimen franquista, por el régimen transicionalista y por el régimen democraticista, residen familias apegadas a la crianza de la prole y a su anhelo de vivir en la tierra que los vio nacer. Digamos que esas son sus esencias.

No obstante, en otras partes del descomunal arenal y porque le cuentan otros detalles nuestros, no se amedrantan en invertir todos sus ahorros para pagar mafias dedicadas al tránsito impreciso, en huir del espanto de la guerra y del odio amigo, en tratar de libar algo de la vida floral de los europeos. Se lanzan ciegos y desvalidos al charco inclemente. Quizá sigan flotando. Quizá un barco de nobles humanos los recoja y alimente hasta que lleguen a buen puerto. Mas los buenos puertos nunca se distinguieron por dar acogida a los que huyen de la pobreza, más bien por la excelsa hospitalidad a lo que aporte riqueza.

Vienen tras los peligros del desierto y sus alacranes, los peligros del charco y sus monstruos y los peligros de la tierra prometida y sus egoísmos. Vienen repletos de inteligencia y valentía, de ganas de trabajar… normal que despierten recelos en los torpes, los cobardes y los vagos.

Acaban de llegar a mi pueblo 38 niños y niñas saharauis; se repartirán por pueblos de la provincia, cuatro de ellos quedan en Casar, todos con ojos vivos y ganas de piscina; esos son sus detalles, dudo si podrán contemplar nuestras perdidas esencias.

 

Goyo

04-jul-18