Los papeles de Tovar

El blog de Gregorio Tovar. Una invitación a que revuelvas y critiques los papeles de un maestro de escuela.

Aire de Casar de Cáceres

 

 

 

 

Sancho IV (el bravo)

 

Aire de Casar

Hace más de 500 años en Europa Occidental se inició un gran cambio de mentalidad que afectó a las personas y las instituciones. A pesar de las reticencias de la Iglesia y de la Nobleza, los pensadores y los científicos impusieron pacíficamente sus planteamientos pese a las persecuciones que sufrieron. El pueblo llano aceptó los nuevos planteamientos porque ello suponía otra forma de vivir, de ser libre y de ser considerado.

En aquellos tiempos, nuestro pueblo vivía al entero capricho de los nobles cacereños; de tal forma, que a los paisanos no se les permitía poseer tierras para atender a sus cultivos y ganados, se les prohibía vender vino en la ciudad, incluso se les amenazó con impedirles salir de sus casas porque ello significaba pisar la tierra propiedad del noble. Tras una petición razonada al rey de la época, Sancho IV, el soberano concedió una dehesa alrededor de la aquella primitiva ciudadela que dio origen a nuestro primer término municipal: un monte comunal que se extendía media legua alrededor de la Charca Vieja, de las antiguas tenerías.

Hemos de suponer que aquellos paisanos celebraron con fiestas la Carta de Privilegio y la nueva situación. La música, en aquellos tiempos, era actividad casi exclusiva de la Iglesia, y las expresiones del pueblo sencillo no siempre eran bien vistas. Así nació en Francia, en España, en Portugal,… la tendencia a componer pequeños poemas para ser cantados en las fiestas. Esa composición era un “aire”.

Nos hemos atrevido a imaginar, acudiendo a las formas y ritmo musicales del Medievo, que algo parecido a esta cancioncilla cantaron y bailaron nuestros antepasados.

 

Sale el sol que nos alumbra tras de Las Nateras

y se esconde en Los Vicarios buscando otras tierras

Rey Don Sancho qué maldad imponen los nobles

no nos dejan pisar suelo porque somos pobres.

Estribillo

A su digna majestad pedimos un sitio

que tengamos nuestras tierras con un municipio.

Media legua alrededor tiene nuestra hacienda

Sancho Cuarto nos la dio con la independencia.

Estribillo

Con el Aire de Casar se quitan las penas

con la flauta y el tambor bailan en la fiesta.

Entre los mozos y mozas nacen los amores

con el vino y con el queso salen los colores.

Estribillo

Rojo y plata en la bandera son nuestros colores

casa limpia y calle larga los nuestros blasones.

Gustamos de festejar con nuestros paisanos

y los que vienen de fuera son nuestros hermanos.

Estribillo

 

Semos de pueblo, ya se nos nota por este cantar;

tenemos queso, tencas y vino, rosquillas y pan.

 

Goyo, feb-2015, copyright music&lirics

Mi familia vive en Valdeflores

 

 

 

La sociedad volátil en noticias, aún permite que escribamos los jueves para ser leídos los lunes; ello no implica que las dudas se difuminen, pues todos los días tenemos muestras fieles de cómo trata la minería o el asentamiento humano al paraje natural. Basta con ver cualquier programa de La Fiebre del oro o de Mi familia vive en Alaska.

 

Nos reímos -se ríen- de muchos de los principios y planteamientos de la ciencia ecológica; incluso de aquellos que ya son constitutivos de leyes de obligado cumplimiento, como son las normas que regulan el uso del suelo de los términos municipales. Si somos aún cojitrancos en la obediencia, cuánto más al contumaz anhelo ecologista.

 

Afectados por un sentimiento noble, muchos cacereños instan a que se declare la solana de la Sierra de la Mosca como parque de conservación y ocio; ignoro si existe tal figura y en tal caso, nos podemos encontrar con el derecho indiscutible de los promotores de la mina que se mantengan los tipos de suelos que les conviene. También me entero que la empresa minera pide formalmente al ayuntamiento que modifique el Plan General Municipal para permitir la actividad extractiva en el paraje natural. El conflicto está entonces definido. Ah!, en mi saco de dudas tengo lo del subsuelo.

 

Son duros y complejos los condicionantes ecourbanísticos tanto a la hora de definir los tipos de suelo como en el acertar en la previsión de futuras alteraciones atendiendo a necesidades que no existían en definición primigenia. Reajustar también es desajustar.

 

Que la mayoría de los representantes municipales se hayan definido tan pronto en contra de la mina, me puede hacer sospechar que más que una pasión les guía una interpretación administrativa; en tal caso, la acusación de oscurantismo me parece inapropiada y ñoña. Así pues, habrá que seguir esperando otros informes, tendremos que entender que los mineros reivindicarán su negocio, no nos debe extrañar que los manifestantes del primer sábado de febrero crezcan en número y que los argumentos de todas las partes se afilen y enriquezcan.

 

Por lo poco que atisbo, todo apunta a que serán los tribunales quienes solventen el apuro y que serán los abogados quienes encuentren otra mina y que yo seguiré con la duda de si los ciudadanos han leído alguna vez el PGM y si el litio suaviza el nivel de desempleo.

Goyo

12-feb-18

La pared

 

 

 

Cualquier caso de lo que ocurre es, con llaneza, una ocurrencia; pero será por querer distinguirse o por no haber estudiado el tema, algunas personas asignan el término “ocurrencia” al suceso desprovisto de enjundia, al que carece de altura o al que se presenta a su entender como pobre de inteligencia. Así hemos podido escuchar opiniones de ciertos personajes, usando la palabra ocurrencia para las ideas o propuestas que no son del agrado de quien quiere criticarla. Para tales casos, yo prefiero la vulgar tontería, la elevada sandez o la explícita bobada.

Pues ocurre que como fruto de lo que se puede considerar un signo de personalidad singular, un muchachino del entorno de mis amistades, como de dos años de edad, presenta un original comportamiento ante situaciones adversas y que no son de su agrado. La conducta normal, a estas edades, frente a los sucesos que no se producen al gusto del sujeto, suelen responderse con un berrinche acompañado de otros comportamientos añadidos para ser oídos o vistos por los adultos que le rodean. Por ejemplo, tirar las cosas al suelo.

Continuamente podemos disfrutar de la interminable variedad de comportamientos con los que nos sorprendemos los humanos. Uno proviene de ese niño pequeño que apenas lleva medio año dominando la marcha y equilibrando la carrera, sus primeras palabras asientan un crecimiento sano y acorde con sus tiempos pero tiene una conducta que se aparta de lo que consideramos norma. Cuando se le corrige una desviación, se le anuncia una prohibición o se le reprime para apartarle de una situación peligrosa, el infante -además del esperado llanto penoso- busca la pared más cercana y emprende contra ella una serie de pataditas hasta que el consuelo o el cansancio aplacan su contrariedad. Se da el caso preciso que cuando la ocurrencia se produce en el patio de la casa, todo rodeado de macetas, busca el hueco necesario entre dos macetas para acceder a la pared y así descargar sus frustraciones.

En la pandilla bien creemos que es una respuesta graciosamente original: todas las culpas se localizan en la pared más cercana, allí encuentra su muro de las lamentaciones.

En lugar de arrojar Cataluña a los suelos, quizá el señor Puigdemont necesite una pared donde descargar la adversidad de sus infantiles pretensiones.

 

Goyo

07-nov-17

 

Cosas cambiantes

 

 

Siguen estudiando los que dicen que hace tiempo dejaron de ser estudiantes y su último estudio -que es pionero- ha sido publicado en la prestigiosa revista Scientific Reports. Dicen las conclusiones que ya tenemos una larga muestra de seres vivos que no solamente han modificado hábitos de vida, sino que parecen incrustarse las alteraciones en su código genético.

 

De esta manera, seguimos aprendiendo que animales y plantas cambian no sólo de comportamientos cotidianos, también adquieren adaptaciones para la supervivencia, en los procesos de ubicación de las poblaciones y en los mecanismos de reproducción. Así se ha corroborado que el genoma del salmón rosa ya no es el mismo, que un tipo de acacia australiana presenta una forma distinta de hoja o que algunas aves del Ártico tienen crías cada vez más pequeñas. Es la primera evidencia que vincula de manera indudable los modelos del cambio climático con las modificaciones epigenéticas, según explica el catalán Francesc Piferrer, jefe investigador del Institut de Ciènces del Mar de Barcelona y coordinador del estudio.

 

Se da entonces por cierta y sentada la evidencia de que las alteraciones persistentes del clima ocasionan y fijan cambios permanentes en las conductas vitales. Tales cambios se producen en seres vivos a los que se les somete, en los laboratorios, a una temperatura media superior entre cinco y ocho grados a su temperatura ambiental habitual; pero las observaciones del estudio está tomadas directamente de la realidad, que no llega a superar la media de dos grados.

 

Quizá este estudio explique, avale y certifique el caso de ese presidente al que le piden que aclare si es sí o es no y responde que ni sí, ni no. Quizá un largo, caluroso y seco verano nos pueda producir asfixia crítica y por eso me atrevo a preguntarme si, añadidos a las variaciones epigenéticas, físicas y comportamentales, pueden llegar a nuestra especie cambios obligados donde el cinismo sustituya al raciocinio.

 

Yo venía dudando hace mucho tiempo de nuestra seriedad argumental y humanística a la hora de responder con simpleza y rectitud ante asuntos que puedan ser complicados pero que requieren una respuesta clara; pero ahora, los cambios me afectan del todo y me ocasionan una duda que no la resuelve ni el primo de Rajoy.

24-oct-2017

Lunáticos y circadianos

 

Los profesores Hall, Rosbash y Young

 

 

Aunque no llueva, con octubre comienzan los galardones del Instituto Karolinska. Y han anunciado ya, que los profesores Hall, Rosbash y Young, deberán repartirse el casi millón de euros que supone el premio Nobel de Medicina y Fisiología, por haber descubierto los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano en los seres vivos. El ritmo circadiano es la medida de una especie de reloj interno del que disponen plantas y animales para adaptarse a las cambiantes condiciones derivadas de la rotación del planeta en que vivimos.

 

Hace muchos-muchos años, las culturas del pasado comenzaron a indagar -y a su modo descubrir- las condiciones favorables para el bienestar, el descanso y la salud derivadas del rutinario vaivén día/noche. En tiempos recientes, los estudios de alteraciones ocasionadas por vuelos transoceánicos que rompen con el ritmo habitual de la duración del día/noche, ponen en evidencia multitud de cambios fisiológicos, de ánimo y de equilibrio emocional que pueden aparecer como inexplicables. Ahora tienen ya su explicación científica. En un principio se achacaba la adaptación a un gen desconocido; ahora se ha corroborado que son proteínas concretas las causantes de las variaciones y adaptaciones de los seres vivos a los cambios que conlleva el movimiento de rotación de la Tierra.

 

También hace muchos-muchos años las culturas encontraron explicaciones en las alteraciones que a las plantas y a los animales les ocurría en función de las diferentes, cambiantes y rítmicas fases de la Luna: conviene trasegar el vino en cuarto menguante, sembrar las lechugas en creciente, mudarse de casa en luna llena y agradecer que las vacas se preñen en la luna nueva,… si se hace una herida en luna llena, tardará en cicatrizar y los ánimos chulescos se rebajan en menguante.

 

Repasando el mes de septiembre, la luna llena comienza a formarse a partir del día 28 y será repleta entre el seis y el siete de octubre. Como Cataluña seguirá dependiente de la Luna, el lunes ya estará en menguante; condición favorable para armonizar asuntos que se presentan dispares en los plenilunios.

 

Esta afirmación aún no está avalada por ninguna eminencia; pero atiende a la erudición profunda de cuando no había otra cosa en que fijarse que no fuese la clase magistral de la Naturaleza frente a una duda.

Por cierto, dediquen unos minutos a este vídeo.https://www.youtube.com/watch?v=q1l2ISoqu3c

09-oct-17

Las orejas

 

Los que estudian más que nosotros, detectan que tenemos y utilizamos otros sistemas de comunicación no basados en el lenguaje oral; y que estos lenguajes albergan y trasladan ideas y matices que somos incapaces de construir y trasladar con nuestras pobres palabras. Así, la forma de vestir, la manera de andar, sentarse o comer, la expresión corporal o las composiciones gestuales son otros lenguajes muy dignos de considerar. Si con apenas 30 tipos distintos de letras somos capaces de componer miles de palabras y sueños, imaginad los mensajes que pueden componerse con más de cuarenta músculos faciales; sin contar esos atrofiados que utilizaron nuestros ancestros para mover las orejas, aunque queda por ahí gente guay que sigue teniendo en uso los tres músculos auriculares de cada pabellón auditivo.

 

Nada como una foto para grabar mensajes gestuales. Cierto que es difícil congelar estas “conversaciones” pero la semana pasada tuvimos dos curiosos ejemplos para comenzar a entender el alcance de este tipo de comunicación. Conocen ustedes la bondad gestual de nuestro presidente extremeño; no solamente por su habitual semblante, sino que todo su corpachón la acompaña; pero las noticias y presencia de un ministro adversario aportando promesas añejas para un alargado futuro, provocan curiosas poses recogidas y publicadas por el periódico Extremadura.

 

Vayamos a las palabras. Según el señor ministro, “…estábamos en una situación en la que había muchas obras sin actividad pero también quiero decir que ahora sucede precisamente todo lo contrario…” O sea, que hay mucha actividad sin obras.

 

Concreta el mandatario anunciando que la carne en el asador se pone de forma que “las obras del tren de alta velocidad (AVE) finalizarán en el verano del 2019 y que la vía se electrificará en 2020”. Siendo así de precisos los anuncios, no sé a qué viene la espera desde el final del verano del 19 para comenzar a electrificar las vías en no se sabe qué estación del 20. Entendemos que la electrificación debería ser uno de los episodios menos cuantiosos en tiempo.

 

La duda que me presenta esta ignominia es la de si, aprovechando el señor Vara sus conocimientos forenses sobre cómo ejercitar los tres músculos auriculares de cada pabellón auditivo, está entrenándose para mover las orejas en la próxima visita.

 

Goyo

25-sep-17

El tren de Valdeflores

 

 

Desde que se ha instalado la seca y pasada primavera, mi dependencia a la siesta sigue creciendo y, para mejor dormitar, me narcotizo casi todas las tardes con los programas que ofrece Discovery Max presentando las experiencias de la familia esa que dicen que vive en Alaska. La interminable y rudosa serie enseña mucho aunque oculta mucho más. Por ejemplo, no nos dice cual es el salario de cada uno de los miembros, cómo pueden adquirir embarcaciones, motores y herramientas tan nuevas y relucientes, cuerdas tan larga y bonitas,…qué condición de propiedad o uso tienen de esas tierras que habitan, qué permisos obtienen para talar el bosque, ejercer la caza y a qué colegio acuden las dos adolescentes. El caso es que el programa dice que familia vive en el bosque de una isla que tiene medio millón de hectáreas, por lo que las salvajadas de las deforestaciones y huellas de la gente civilizada parecen importar poco.

Para casar estas visiones con las que se me presentan por otros medios, leo que el grupo automovilístico VW quiere que los próximos felices 20 comiencen con la venta de un millón de coches eléctricos. Según apuntan sus programas y estudios, el desafío se conquista si el coche del pueblo (volks/wagen) es agradable como el Golf pero con la habitabilidad del Passat, su motor eléctrico tiene un autonomía de 400 kilómetros y su estructura informática y mecánica podrán definirlo como una tablet con ruedas.

Incluso se aspira a que este inmediato coche eléctrico sea dotado de un sistema de recarga inalámbrica, aunque poco parece apuntar que bien pudiera recargarse -en todo o en parte- a pleno sol.

Otro de los factores que exige el nuevo desafío es dotar al futuro vehículo de la estructura que albergue la distribución y el peso de las baterías que irán bajo los asientos de los pasajeros.

Todo ello, y algún que otro gadget secreto, invitan a nuevos y radicales cambios. Por ejemplo, si se aplica el potencial solar al sistema de recarga, la lucha por un aparcamiento al sol será terrible.

Desde que el malogrado Nicola Tesla fue pirateado por Edison y su industria de patentes y royalties, la motorización de todo el siglo XX ha fomentado un complejo financiero, político y científico que ha servido para seguir sometiendo a gran parte de la población a disfruta de las mieles del coche bajo condiciones estrictamente capitalistas y financieras. Quizá no sea bueno que toda persona tenga su coche; pero sí puede ser bueno un mundo donde la movilidad sea un derecho universal. Pienso que el blablacar es un primer balbuceo en este andar.

Y es aquí donde entramos los extremeños y podemos dejar de ser catovis.

Al parecer, ya se han realizado una primeras prospecciones, catas o pruebas en el valle de Valdeflores, a espaldas de la Virgen de la Montaña, y se apunta a que hay litio, que es el elemento hasta ahora hipervalorado para que sus locos iones produzcan energía. Así que teniendo el litio tan a mano, aunque en realidad esté en manos de otros mineros, bien que podríamos montar la universal industria de las baterías sin necesidad de implantar cualquier otra industria tradicional. Que ya puestos, podrían los residuos líticos utilizarse para mover ese tren eléctrico y digno que dicen que también estrenaremos con el inicio de tan prometedores años veinte.

Goyo

07-sep-17

Tres por uno

 

Otra vez han vuelto a preguntar a la gente y otra vez la gente ha vuelto a decir que el principal problema que contempla, observa y percibe es aquel que impide cambiar un trabajo por un dinero. El intercambio de las diversas habilidades laborales por un salario dicen está regulado por leyes; las últimas han sido empaquetadas bajo el epígrafe “actual reforma laboral”. Este corpus parece ser el causante de que cualquiera pueda tener al lado una hija, un pariente, un amigo, una vecina,…en el inmenso campo del desempleo. Y claro está, estando en el paro, la gente no sabe decir otra cosa.

Pues el último barómetro del CIS dice que las tres cuartas partes del vecindario de este país (76,4%) entienden que el paro es el principal problema que tenemos; sabiendo que no tanta gente está sufriendo en carne propia tan calamitosa situación, debemos afirmar que sigue conviviendo entre nosotros algo de humanismo y que se sigue siendo capaz de ponerse dentro de la piel del que sufre.

Para nuestro manejo, digamos que este asunto se apoya en tres patas: Gobierno, Patronal y Sindicatos; tres palabras desagradables para el sentir colectivo, tres conceptos minusvalorados. El Gobierno dice habernos dirigido a otra época de bonanza y crecimiento de modo tal, que no hay en nuestra Europa parangón. Los empresarios parecen ahora estar dispuestos a subir un 2,5% los salarios más bajos, pese a que no hace tanto tiempo, sus cerebros afirmaban que lo que debía hacer el obrero es trabajar más y ganar menos. Y los sindicatos sufren una merma considerable de creyentes y afiliados que provoca una debilidad añadida al irrisorio campo de la negociación colectiva.

Estos desajustes explican que no es descabellado pensar que yo, como empresario, me plantee despedir a un trabajador que gana 1200 € al mes y contrate, a tiempo parcial de cuatro horas al día, a tres nuevos trabajadores que cobrarán 400 € al mes cada uno de ellos. A la postre, he creado tres puestos de trabajo y cuatro horas que añado a mi empresa a cambio de un desempleado. Además si esto lo hago con sabia publicidad, tengo papeletas para ser reconocido como empresario del año.

Así que cuando se trate a los trabajadores como frías relaciones numéricas, el humanismo se aleja y me queda la duda de la viabilidad legal del cambio del tres por uno.

 

Goyo Tovar

12-jul-17

Turismo y riqueza

 

 

Observarán ustedes la extensa red de canales por donde se van las aguas del río de los dineros; los escapes no siempre son amplios y anchurosos, que en tales casos se detecta la falta grosera. Las más selectas técnicas de evacuación y evasión son diseñadas con finura fina, que por eso tal vez a estos saberes se les llame finanzas.

 

Eso de la Economía es asunto en verdad grande y tan extenso, que todos los años buscan a un personaje dedicado a decorar la riqueza con números y ecuaciones, le otorgan el premio Nobel y, alguno de ellos –conjuntamente con su adeptos- siguen ignorando que Alfred Nobel no instituyó en su testamento ninguna corona para tal reconocimiento. Tampoco lo hizo ni se mostró favorable su familia; tuvo que ser un banco quien malease la condición humanista de los galardones.

 

Se evidencia lo anterior cuando constatamos que tan excelsas leyes no sirven sino para que unos pocos sigan almacenando riqueza y un sin número de imbéciles aplaudamos y reverenciemos a los prebostes vestidos de pingüino. Es tan escandalosa la injusticia que ya no queda hueco para la revolución. ¿Qué teoría económica galardonada con un Nobel ha salvado vidas o se emplea como atenuante de la pobreza?

 

Tampoco se lleva ya lo de repartir, porque algunos ejemplares autodenominados comunistas se excedieron con lo común; así que no se vislumbra por ninguna parte teoría y acción de mercado que suavice la impronta humanoide y egoísta que se concede a la Economía nobelista.

 

El turismo en su nuevo concepto supera la atención de alojamiento y gastronomía; son experiencias que se intercambian por dinero y así fluye y se reparte con un sistema más sencillo, accesible y divertido. Para mí se presenta como nuevo procedimiento para la redistribución de la riqueza. El turismo es el motor económico de los pobrecitos. Se hace turismo tan solo porque hay algo de dinero sobrante y se traslada a otras partes y personas a cambio de servicios que se reciben en otros lugares y por otras experiencias.

 

Como el turismo implica traslado, convendría regular mejor su encanto para evitar que caiga en manos de los que se proclaman doctores en economía, que aún no me han resuelto la duda que hoy presento: si aumenta la pobreza con la misma terquedad que lo hace la riqueza, ¿no serán en esencia la misma cosa?

13-jun-17

Incertidumbre ferroviaria

 

Resultado de imagen de AVE

 

No es lo mismo duda que incertidumbre. Para llegar al conocimiento cierto se requiere la gestación de una duda; pero cuando no se tiene certeza en el conocer, cuando aparece la incertidumbre, es posible que estemos ante una duda o que nos encontremos ante un conocimiento inviable. Esta distinción les parecerá complicada, pero al lado del hábito contemporáneo de promulgación de afirmaciones/negaciones que se tornan contrarias al poco tiempo, buena es la hora de aplicarnos sutilezas de este género ante nuestro futuro como región.

El tren digno sigue cargado de imprecisiones queridas como de vergüenzas sigue cargado el tren indigno. Un conocido periodista va a comprarse un viaje de ida y vuelta Cáceres-Madrid-Cáceres para utilizar el tiempo del trayecto en escribir, describir y fotografiar las personas y las cosas que vayan apareciendo conforme el tren se mueve. Esta posibilidad de observación y recogida de datos es radicalmente distinta a la que sufre un científico al querer observar las partículas básicas constitutivas de la materia. Por ejemplo: si uno quiere determinar la posición exacta de un electrón, no puede conocer con certeza su velocidad; este es el Principio de Incertidumbre de Heisenberg.

No obstante, el equipo catalán del ICFO ha conseguido burlar tal límite encontrando una manera astuta para medir una señal magnética: toda la incertidumbre se confina en una variable poco interesante para dar precisión a las variables más informativas. Para que ustedes lo entiendan, es como si le asignamos a la red catalana de cercanías unos 4800 millones para que parezca poco interesante lo que se va a invertir en la dignidad del tren extremeño.

Pues este paisano periodista que va a experimentar en sus ánimos y en sus carnes la velocidad y el estado del tránsito y las paradas de nuestro indigno tren, también va a ser capaz de burlar el límite de Heisemberg con otra astucia fomentada, precisamente por el Ministerio de Fomento: reducir hasta tal punto la velocidad de los vagones para que los campos, los paisanos y la seca primavera sea captada con exquisita precisión por la red de instrumentos y máquinas que porta su equipo.

Nos contará lo constitutivo de la extremeñeidad que nos servirá para alimentar nuestra eterna duda: ¿qué le hemos hecho nosotros a Heisenberg?

Goyo

03-may-17