Los papeles de Tovar

El blog de Gregorio Tovar. Una invitación a que revuelvas y critiques los papeles de un maestro de escuela.

Incertidumbre ferroviaria

 

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No es lo mismo duda que incertidumbre. Para llegar al conocimiento cierto se requiere la gestación de una duda; pero cuando no se tiene certeza en el conocer, cuando aparece la incertidumbre, es posible que estemos ante una duda o que nos encontremos ante un conocimiento inviable. Esta distinción les parecerá complicada, pero al lado del hábito contemporáneo de promulgación de afirmaciones/negaciones que se tornan contrarias al poco tiempo, buena es la hora de aplicarnos sutilezas de este género ante nuestro futuro como región.

El tren digno sigue cargado de imprecisiones queridas como de vergüenzas sigue cargado el tren indigno. Un conocido periodista va a comprarse un viaje de ida y vuelta Cáceres-Madrid-Cáceres para utilizar el tiempo del trayecto en escribir, describir y fotografiar las personas y las cosas que vayan apareciendo conforme el tren se mueve. Esta posibilidad de observación y recogida de datos es radicalmente distinta a la que sufre un científico al querer observar las partículas básicas constitutivas de la materia. Por ejemplo: si uno quiere determinar la posición exacta de un electrón, no puede conocer con certeza su velocidad; este es el Principio de Incertidumbre de Heisenberg.

No obstante, el equipo catalán del ICFO ha conseguido burlar tal límite encontrando una manera astuta para medir una señal magnética: toda la incertidumbre se confina en una variable poco interesante para dar precisión a las variables más informativas. Para que ustedes lo entiendan, es como si le asignamos a la red catalana de cercanías unos 4800 millones para que parezca poco interesante lo que se va a invertir en la dignidad del tren extremeño.

Pues este paisano periodista que va a experimentar en sus ánimos y en sus carnes la velocidad y el estado del tránsito y las paradas de nuestro indigno tren, también va a ser capaz de burlar el límite de Heisemberg con otra astucia fomentada, precisamente por el Ministerio de Fomento: reducir hasta tal punto la velocidad de los vagones para que los campos, los paisanos y la seca primavera sea captada con exquisita precisión por la red de instrumentos y máquinas que porta su equipo.

Nos contará lo constitutivo de la extremeñeidad que nos servirá para alimentar nuestra eterna duda: ¿qué le hemos hecho nosotros a Heisenberg?

Goyo

03-may-17

¿Una muralla es un muro?

 

 

En China, en Palestina, en México, en Ceuta, en Bulgaria, en Francia, … en un total cercano a los setenta ejemplos actuales conocemos de la construcción de muros fronterizos con intención parecida o igual a la de aquel poblado galo que se dotó de una hermosa empalizada para defenderse de los locos romanos. En un primer estadio, las barreras y las murallas tratan de impedir que los que vengan de fuera se conviertan en los nuevos amos y en otras ocasiones, sirven como filtro exquisito para seleccionar a los nuevos esclavos.

En un segundo estadio evolutivo, las murallas se dejan cambiar su condición bélica por su adaptación urbanística: ya que tenemos una pared, con otras tres más nos hacemos una casa, ¿no?

Ahora, el objetivo de nuestra muralla cacereña no es evitar la inmigración de las gentes de la Rivera del Marco, ni tan siquiera frenar los flujos comerciales de extramuros y de los poblados de los alrededores. El objetivo del consistorio es “poner en valor el recinto amurallado”, crear nuevos espacios visitables, transitables y turistables. Nuestra muralla ha evolucionado a un tercer estadio que es el modelo de “joya visitable”. La ley que protege tal empeño es la Ley del Patrimonio Cultural de Extremadura, que también contempla y ordena que han de ser los ayuntamientos los que tienen en su obligación y deber “proteger, conservar y difundir los valores patrimoniales”, incluso definir y aplicar medidas efectivas en casos de urgencia.

Nosotros vamos a ser fieros dóciles y por eso se acude, sacude y airea el Plan Director de la Muralla de Cáceres. Poner en valor aquí significa sumar a los atractivos turísticos propios de la ciudad monumental el valor del recinto que la envuelve; presentando así otro conjunto visitable con renovados miradores, baluartes, antepechos, garitas y almenas; incluso contemplaremos alguna terraza elevada. Eso requiere un plan o proyecto ya previsto en un informe del año 2010. El plan Director consta de más de una docena de gruesas actuaciones, que para realizarlas se dota pre-supuestamente con 10,5 millones de € para un periodo de 10 años y que tiene un calendario de ejecución parecido al del proyecto de doble vía electrificada para que un tren de alta velocidad una Madrid y Lisboa pasando por Extremadura.

Claro,… y por eso me entra la duda.

El barro

 

 

El pasado 23, jueves -que entonces escribo- por si fuera escasa la memoria, se ha sumado al desdichado aniversario una especie de novena plaga egipcia con lluvia de barro; aquella plaga fue de oscuridad, por tres días la oscuridad densa cubrió el país, pero los israelitas tenían luz donde vivían. ¿Veis? Ya tengo la primera duda: quizá los españoles tengamos luz y luces pero nos cuestan terriblemente caras.

Este último 23F no ha estado ausente de sustos; unos dicen que será día aciago para el Estado de Derecho o será otro ejemplo más en el que los estudiantes de Derecho se pregunten si no se aprende más Justicia en el Twitter y mentideros de la comparsa tecnológica, que en los pupitres de las facultades. En este día de oscuridad y barro, lo negro de las tarjetas se confunde con lo azul de la realeza y da miedo adentrarse en la evolución maligna de aquellas originarias Cajas de Ahorros y Monte de Piedad, y da como angustia ser empático con la ejemplaridad de algunos miembros de la Casa Real. No sé ponerme en su lugar.

Ya no me asusta que tenga más condena Pablo Hasel por hablar, que Urdangarín por robar; lo que nos debe asustar es que nos condenen por fiscalizar la injusticia y nos multen por demostrar nuestra indignación. En un país donde se encarcela a titiriteros y a cantantes acusados de terrorismo con cargos falsos y nadie se mueve, no hay nada que hacer contra Blesa, Rato o Urdangarín, tan condenados y tan felices. Y nosotros tan embarrados y tan sabedores de quiénes volverían a ganar las elecciones.

El marido de la infanta Cristina no tendrá que abonar ninguna cantidad para eludir la cárcel hasta que se resuelva su recurso por parte del Tribunal Supremo. Esta faceta jurídica es insultante sobre todo porque no se ha explicado convenientemente antes de que nos diésemos cuenta que ni él, ni Blesa, ni Rato pertenecen al despotricado club de los raperos, de los twiteros o de los titiriteros.

Estamos aprendiendo que las cosas de la Justicia ya no se resuelven con la exclusividad del criterio técnico de los jueces; hay tantas dudas en lo que pasó el jueves, que la plaga de la desigualdad económica abona la idea de una justicia de miseria que no sabe/no quiere castigar el saqueo de instituciones que nacieron para que la Justicia sustituyese a la caridad.

Goyo

28-feb-17

 

El trabajo del ocio

 

 

En Inglaterra, por ejemplo, la primera limitación legal en materia de trabajo, data de 1833; aquella Factory Act, limitaba a 12 horas la jornada de trabajo para los niños menores de 18 años. Ya puede imaginar la jornada de las personas adultas. También debe imaginar la cantidad de ocio, de tiempo libre, previsto para el obrero. Parece que las cosas han cambiado.

La semana pasada, podían leerse en uno de los periódicos de la región dos noticias pequeñitas que hacían referencia al turismo, que es la ocupación del ocio para el que descansa a la vez que la nueva oferta de trabajo para quien lo atiende. La una dice que la Asociación de Amigos del Centro de Artes Visuales “Helga de Alvear” ha ratificado por unanimidad el nombramiento del nuevo presidente y ha presentado su memoria de actividades que incluye unas jornadas para proponer el arte contemporáneo como argumento del turismo de calidad, como mecanismo de atracción turística.

Otra dice que en Trujillo se organiza un taller de astroturismo como una de las actividades previas a la FIO que será la próxima semana. La oscuridad del cielo y la transparencia atmosférica -o sea, la oscuridad transparente- auguran el éxito del Destino Turístico Starlight. Un cielo sin contaminación lumínica es ideal para este tipo de prácticas.

En mi entender, la primera referencia traduce la actual tendencia de hacer llegar a la población cualquier variada oferta, -en este caso, la oferta artística contemporánea- como elemento de la ocupación del ocio. La segunda referencia tiene como objetivo ofrecer otra posibilidad de uso del ocio basada en la observación de las estrellas. Creo que este tipo de propensiones -y otras muchas más diversas- presentan una superación al clásico entretenimiento, al necesario descanso y vacación y a la distinción economicista del tiempo libre.

Lo curioso de esta compleja evolución es que se produce a la vez que se despierta el déficit del número de puestos de trabajo, la penuria de los salarios y la incertidumbre para poder compaginar ocio creativo/instructivo con trabajo como fuente de supervivencia social. Lo que dudo es si conseguiremos que los productos de la creatividad y las ideas divergentes las aceptaremos como elementos de cambio, como fuente de riqueza y como germen de nuevas ocupaciones.

 

Goyo

20-feb-17

Las palabras de Garrovillas

 

Triste burro, triste paisanaje.

 

Usted ya no tiene ganas de leer. Los sabios, los chismosos y los variados predicadores han sembrado la desgana sobre un campo bien labrado con anterioridad. Ya ven muestras suficientes y abundantes que intentan seducirnos para que en nosotros se produzca otro gran cambio: las palabras no sirven.

Este gran cambio, no pregonado por nadie, pero aireado por algunos artistas de la pluma y el micrófono, tiene dos frentes de ataque.

El primero se arma contra la verdad, esa cosa cada vez más rara de fabricar, encontrar y distinguir. Estamos rodeados de casos en los que su descripción se identifica no solamente con un barullo recocido de explicaciones, sino con una manifiesta muestra del descaro que acompaña a la mentira deliberada. La libertad de expresión no sirve para escudo del mentiroso, de la misma manera que la falsedad no pertenece al territorio de la opinión. Estas distinciones meridianas no somos capaces de hacerlas aprender a las criaturas de las escuelas, así que llegan al templo del estudio con las neuronas vagas.

En segundo proviene de la misma vagancia. Frente al hábito corregible de hablar cristiano y escribir como manda la ortodoxia, va escalando puestos el valor de despreciar lo correcto y defender aplaudiendo lo grosero y ordinario. La prueba del nueve la tenemos hasta en los honorables sindicatos que tratan de defender al grupo de aspirantes a bomberos que han suspendido la prueba que controlaba el uso de la escritura correcta; para ellos, “hapagar” quizá signifique que hay que ir a saldar la cuenta pendiente. Otras pruebas las pueden encontrar fácilmente en muchas de las tertulias de cámara y micrófono.

Este segundo vicio está amparado y es corregible utilizando eso que se llama “corrección política”.

Otra verdad exquisita podrá producirse la víspera del Día de la Candelas -escribo esto antes- día en la que el señor ministro del ferrocarril podrá ejercitarse en cualquiera de los dos defectos descritos anteriormente. El buen hombre presentará en Garrovillas la esperanza de los que esperan; pero mi férrea duda sigue por los carriles de la experiencia demostrada por otras nobles y anteriores visitas.

No nos hemos dado cuenta del embrujo de la Estética emponzoñada de sexo y riquezas y así la Ética queda a merced del ridículo de la Filosofía.

 

Goyo

07-feb17

 

 

Muros y recuerdos

 

 

Aunque los muros se rematen con alambradas espinosas y se decoren con garitas de vigilancia, las ideas los traspasan. Más difícil aparece el tránsito libre de las personas de un lado y de otro de la pared; pero como no hay pared interminable o inaccesible, al tiempo prudente y aburrido le damos el oficio de arruinar las murallas y debilitar las defensas. Recordad la raíz y fundamento de la Gran Muralla China o la vana pretensión del muro berlinés. No obstante, el tiempo no es capaz de vencer al idiotismo y ahorita mismo se proyecta otro elevadísimo muro destinado a romper la imperiosa amistad entre gringos y chicanos.

 

En nuestra dispareja condición humana, otro desafío permanente surge al constatar que hay recuerdos alimentados y engordados por el odio y que explotan lo mismo en un mercadillo navideño que en la sala donde se espera sea el ejemplo de lugar de encuentro para el debate de pareceres. Lo mismo nos toca contemplar los efectos de un camión conducido por un loco que escuchar las declaraciones de un presunto cuerdo que se burla de la Ley que juró obedecer y defender. Los recuerdos ocasionan esas trastadas; unas con muerte, otras con deseos.

 

Observo cómo seguimos siendo incapaces de olvidar -para superar- la trágica etapa del franquismo, tanto por la parte que se creyó ganadora como por la parte que se creyó perdedora; las muertes, las prisiones, los hostigamientos, las persecuciones,… conllevan siempre -en todas las culturas, en todos los tiempos- el mayor apéndice vengativo.

 

Pero no tenemos el derecho de olvidar, de mirar a otro lado cuando se descubren -por ejemplo-. huesos de cadáveres que mató la Guardia Civil el 5 de marzo de 1949 en Paramos (A Coruña). O de maquis abatidos y soterrados en cunetas, fosas o esos lugares indefinidos donde se enterraban a los infantes que no se habían bautizado, a quienes combatían el régimen o a quienes se suicidaban. Antes bien, la Ley de la Memoria Histórica nos obliga a todos a sentir vergüenza, entre otras cosas porque, para este caso coruñés, será un equipo argentino de antropólogos forenses los encargados en estudiar los restos para conocer su identidad, dada la repetida falta de fondos en los presupuestos de los últimos cuatro años para esta Ley. Mi duda es si esto me tiene que dar miedo o risa.

 

Goyo

05-ene-17

 

 

Montánchez

 

 

Hay ciudades raras por la rara razón de que te pagan por vivir en ellas. Por ejemplo, en la ciudad holandesa de Utrech se está llevando a cabo un experimento según el cual paga 900 euros a cada uno de sus habitantes, tanto si trabajan como si no. La ciudad canadiense de Sakatchewan ofrece unos 13.000 euros a todo el que quiera vivir para así participar en su plan de reactivación económica. La ciudad suiza de Lausana rechazó en referéndum, en el pasado mes de junio, dotar a cada uno de sus habitantes adultos con 2.300 euros mensuales para así evitar el despoblamiento.

Rarezas de este tipo hay muchas más y parece que todas ellas se encaminan a luchar contra el despoblamiento. Esta tendencia es bien conocida por los poderes públicos y ya desde hace más de cinco años, esta deshilachada Europa comenzó a preocuparse por el asunto y creyó que potenciado la Política Agraria Comunitaria, con la debida protección de la actividad agropecuaria, no sólo serviría para frenar el despoblamiento, sino que la población quedaría fijada en el ámbito rural. Seguimos fracasando en el empeño de revitalizar la vida de los pueblos.

El estado que dice protegernos asigna a las corporaciones locales una cuantía que no depende exactamente del número de habitantes, sino del tipo de población; así una población con 5001 habitantes percibe casi el doble que otra que tenga tan solo 4999 almas. Son cosas de la Hacienda Pública, que dice ser de todos,… pero los más agraciados son los paisanos que habitan en ciudades que sobrepasa el medio millón de habitantes. El criterio de justicia progresiva es de puro chiste.

Nosotros, los extremeños, tenemos un grave problema de despoblamiento; los números apuntan y disparan anunciando que, además de reducirnos progresivamente, el hundimiento de la población en los pequeños municipios sirve para engordar malamente a las pocas ciudades que crecen. Las instituciones que mejor detectan esta malversación poblacional son las diputaciones provinciales, que reunidas en el pueblecito de Montánchez, han recogido causas y soluciones al despoblamiento rural.

Mi duda radica en preguntarme si usted, los habitantes de las ciudades y sus mandatarios conocen, discuten, acuerdan o proponen algo que provoque reacción solidaria con los mancillados pueblos.

Goyo

22-dic-16

Especular

 

socrates

 

Sobre cómo cambian las cosas es necesario seguir escribiendo; se nos aparece con frecuencia una convicción poderosa que nos hace negar o afirmar con vehemencia la idea que hemos sido capaz de fabricar con la ayuda de lo que viene de fuera y que, hábilmente mezclamos con lo que tenemos dentro. Por ejemplo, en nuestra sociedad se ha enclavado con éxito una versión moral del quehacer político: todo el mundo parece entender que en eso de “la casta” radica toda la ignominia.

Sin mucho escudriñar dentro de los partidos políticos, aparecen muestras inequívocas de comportamientos faltos de ejemplaridad; aparecen en los amantes, en los clubs de fútbol, entre los trajeados banqueros, alrededor de los malpagados periodistas,…si ya también el escándalo aparece en el seno eclesiástico, ni los adultos ni los adolescentes tenemos asideros donde agarrarse para no caer. Creo que estamos pasando del valor humanístico del “to er mundo ej güeno” a considerar que la maldad es la cosa más y mejor repartida.

Se dice que los jóvenes han de tener referentes éticos por donde debe circular su compostura social; pero lo que observan con inusitada frecuencia es que el mundo adulto premia y prefiere la mentira ingeniosa a la simpleza de la verdad. Quedó atrás aquello de la “Educación para la Ciudadanía”, cuanto más dedicarse ahora a indagar entre la sana diferencia entre Ética y Moral. El bueno de Sócrates definió el término “virtud” como aquello que era común para toda la raza humana y en todas las circunstancias; si estuviese de acuerdo con el segundo párrafo de este escrito, volvería a tener motivos para beberse la cicuta.

Muchas veces el obrar va detrás del meditar, que se hace así porque –según Sócrates- realizar el bien da felicidad. Así que conviene “especular”, que significa mirarse en un espéculo, en un espejo, para así tener mejor consideración de lo que podemos hacer en la práctica, para hacer suposiciones sobre algo que no conocemos con certeza pero que deseamos ejecutar con plena justicia y equidad. Mas si atendemos a que los modelos de la nueva casta pueden tener un pisito a los veinte años, siendo estudiantes sin ingresos, y “especular” con el significado financiero del que obtiene ganancia sin trabajo ni esfuerzo ni preocupación lícita, el cambiazo se ha consolidado.

Goyo

07-nov-16

 

Cáceres de Azul

azul

 

En aquel tiempo y en estos entonces las cosas siempre fueron complicadas y difíciles, por eso conviene refugiarse en la duda; así, desde la cueva de la incertidumbre uno puede tantear las imprecisiones, rebuscar en razones ajenas y tratar de componer un juicio no dañino. Esta actitud no disfruta del aplauso de la plebe, que suele buscar pronunciamientos y conclusiones rígidas aunque se contaminen de violencia verbal, gestual o comportamental.

No es verdad que la gente se queje por todo, se queja por mucho. Unos porque dicen que pagan muchos impuestos y otros porque aumentan los aparcamientos azules a más de dos mil cuando ahora, con menos de mil, no parecían quejarse. Dicen que todo se ha de hacer por la movilidad urbana; y yo pienso que cuanto menor sea el tiempo reglado para estacionar el coche y mayor la zona posible, más grande y diverso será el cachondeo de la mudanza. Si a ello le añadimos el trío residentes, visitantes y turistas, tendremos variadas agitaciones a las precisas horas en que se pretende tranquilizar al personal.

Cáceres medieval y renacentista no fue pensada para los villanos sino para élites de la nobleza, el clero o la milicia. La prueba permanente e imborrable del algodón se aprecia cuando uno conoce la razón del diseño arquitectónico del Arco de la Estrella; si tal problema hubiese aparecido en mi pueblo, habríamos hecho pasar el carro atravesado. Cáceres moderno y contemporáneo, debido a la movilidad urbana que imponen los carruajes, se adornó con marmolillos en las esquinas y con bosques de bolardos en las aceras. Incluso dicen que ya es bueno reservar calles enteras al uso exclusivo de la clase peatonal. Como la invasión del vehículo es cada vez más atosigante, las autoridades tratan de solventar el problema; pero el problema no solo lo causan los movilizados cacereños sino que a ellos se añaden los viajantes arroyanos, los inquietos casareños y un montón cotidiano de movilizados de los alrededores atraídos por la aparente feria capitalina.

Ya no podremos dejar tranquilamente el cacharrito en cualquier parte. Y conste que no acudimos a un ferial, sino a un trabajo, a una gestión administrativa ineludible, a una visita médica,… incluso a un relajante paseo por el desvencijado y abandonado Parque de Antonio Cánovas.

Goyo

25-oct-16

Vertebrar

 

 

Cáceres, Amanecer, Patrimonio

 

 

A un matrimonio de turistas portugueses, una vez mostré la monumentalidad de la ciudad de Cáceres desde donde la plebe contempló siempre las iglesias, las torres y los palacios: desde la lejanía. Ha de saberse que el grueso de los turistas la contempla como si fuese noble, capitán o secretario del obispo y que, por tan poco, carecen de la esencia y causa de que Cáceres Monumento sea así. Nos paseamos entonces la Ronda de Vadillo a la vez que íbamos contemplando trozos del exiguo arroyo del Marco. Haciendo el recorrido del oeste hacia el este, a la derecha se sigue observando la humildad de las edificaciones y a la izquierda, la impotente muestra del poderío señorial, militar o eclesiástico. Yo sigo defendiendo que antes de distinguir entre los Golfines y los Mayoralgos, hay que empaparse de judíos, bataneros, hortelanos y caleros para entender la ciudad integrada.

Quizá ustedes también piensen que toda actuación urbanística es un atentado resuelto a lo rústico. Otra verdad es que no hay ciudad noble que no tenga río, o se asiente en los márgenes de un arroyo generoso. La Ribera del Marco, de la Madre, del Rey o del Concejo cosió por siempre a Cáceres. Sigue existiendo -olvidado y penoso- el trazado que el agua de la Ribera del Marco llenó de fuentes, norias, puentes y huertas facilitando así el asentamiento humano de manera permanente. El corredor medioambiental de la Ribera del Marco cacereño lleva siglos señalizado sin que haya requerido programa o proyecto explícito y ha sido redefinido de manera natural por la experiencia de las poblaciones, las culturas y los tiempos.

Para estos días, si no estás al corriente de las dieciocho líneas de actuación que contempla el programa DUSI, no eres un auténtico catovi. Este nuevo proyecto trata de hacer un corredor verde para unir barrios de la ciudad a través del Parque del Príncipe, de donde puede coligarse que hemos diseñado últimamente barrios inconexos pese a la joya verde; lo que también nos enseña que no sólo con árboles se hace Ecología y se integran así las calles según un desarrollo urbano sostenible.

Quizá pueda servir para recordar que ya la gente comienza a creerse que la próxima economía será de corte verde o no será; mi duda se centra en si con decir dusi y decir Alzapiernas se dice verde.