De cómo contaminar reciclando

A decorar

La mayor culpa la tuvieron las vietnamitas, que eran como unas máquinas de coser que escupían hojas impresas a golpe de manivela; así la velocidad de producción podía incluso superar a las actuales máquinas fotocopiadoras. Creo que de aquel avance fechado en los años setenta del pasado siglo, percibimos por primera vez la monstruosa gráfica ascendente de uso de papel blanco impoluto, que para serlo más, debía someterse a la decoloración que produce el cloro, con el consiguiente abuso de sustancias químicas peligrosas para todo el mundo menos para las imperiosa industria papelera.

Ya en la década siguiente sonaron las primeras alarmas: de seguir a este ritmo de crecimiento, el peligro de deforestación se convertirá indiscutiblemente en problema climatológico. Quizá las alarmas no sonaron bien. Quizá ya no basta con taponarse los oídos, es más friky hacerse el imbécil.

Mientras los ávidos progresistas seguían desconociendo las barreras éticas que muestran los bosques templados y los bosques tropicales, otros y otras que esperábamos que el progreso y el remedio debía centrarse en la educación de las futuras generaciones, nos lanzamos a la publicitación domiciliaria, a elevar las sugerencias en las Casas de Cultura y a confeccionar carteles, cartas y documentos en papel reciclado, exento de cloro, con trazabilidad ISO 767 y otras cuantas monsergas que fueron y siguen incapaces de frenar el creciente derroche de papel. Para colmo, seguía creciendo no sólo el uso del papel couché, sino las colecciones de valores morales, sociales y económicos con que se presentan o envuelven las cosas en este siglo 21. (Como es moderno, ya no merece el uso de la numeración romana).

O sea, que lo equilibrado y ejemplificador en los noventa era montar un taller de papel reciclado… y dábamos a la chiquillería un montón de periódicos desnoticiados, que para obtener papel nuevo de aquello viejo, debían previamente trocear a minúsculo ejemplo, mojar, amasar, añadir compactante, aplastar, allanar, dejar secar,… y así se obtenía como una especie de hoja gordota, de bordes desdentados, color grisáceo y aroma incierto, que ni recordaba a las viejas imprentas, ni se había inventado útil de escritura que pudiese plasmar fecha y firma. Y sigue sin inventarse.

“ ¿Veis? Ya está,… lo que pasa es que ahora se debería pasar por otras máquinas y añadir otros productos para obtener una hoja como ésta”… y se presentaba una hoja de papel industrialmente reclicado.

Me parece que no enseñamos nada claro a esas generaciones; esos ejemplos de procesos de reciclado no revitalizaba idea nueva, no era exactamente cierto que con ello iniciásemos de nuevo el ciclo que se pretendía mostrar, era un juego torpón de inutilidad grandiosa y tampoco levantaba incitación a no derrochar. Deseché

Recientemente, he contemplado un nuevo Taller de Reciclado.

Botellita a reciclarPintar la margarita

“Hay que traer una botellita de plástico, tijeras, témperas, pincel o brocha pequeña y plastilina.” (Ya habréis escuchado lo impactante de las botellitas de agua putable, perdón: potable).

“ Se corta así y así,… y ahora se pinta con los colores que más nos gusten “. (Ni qué decir tiene que las mesas también se ensucian, que las témperas se derraman, que las camisas se manchan,…)

Margarita y mesa

“Y finalmente, le colocamos un buen bolo de plastilina en lo que era la boca,… y la podemos pegar en el cristal de la ventana”. (Huellas de plastilina en las mesas, témperas en las sillas, cristales empañados, brochas que manchan, salpicaduras polícromas, dedos que no se sabe dónde posar,…)

Flores en la ventana

Usted deberá seguir reflexionando: lo que cuesta limpiar lo ensucidado, la utilidad del nuevo uso de la botellita, la cantidad de valor de austeridad que hemos manejado, el nivel de remedio y la subsanación ambiental ejecutada, …

El verdadero reciclado de una botellita de plástico sería obtener petróleo, o más aún impposible: obtener aquellas plantas verdes del carbonífero; y es que seguimos confundiendo reciclar, con reutilizar, con recuperar, con reducir, con ensuciar,…

¿Cuándo vamos a prohibir estos talleres de reciclado?

Goyo
04-may-10
(A un mes y un día de la cosa universal)

Bande

Que reciclen ellos !

Contenedores

Pues me entristecen las mayorías silenciosas y no me alegran tanto las minorías del bullicio.

Leo con sorpresa reconociendo el atrevimiento del autor de una cartita aparecida en la prensa extremeña. Hay que agradecer que la sinceridad reciba aires frescos y aquella gente convencida de que hay que reciclar sepa que hay otra gente dispuesta a defender lo contrario. Eso parece que es la Libertad.

Los procesos remediadores de algunos de los daños que producimos, parece que nunca fueron abundantes. Eso sí, quiero opinar diciendo que en el campo de los diversos colectivos, percibo más en los niños y en las mujeres tradicionales de la organización de la casa, los grupos mejor concienciados, los más efectivos y los más habituados en aplicar cotidianamente los pequeños esfuerzos que exige el separar los diferentes despojos de nuestra cultura.

Este compromiso adquirido sin duda a fuer de campañas para concienciar, puede de igual forma desconstruirse a base de campañas que fomenten la discordia ecológica: como es connatural a la especie humana producir mierda propia, debe entender igualmente natural -y por tanto ecológico- producir mierda ajena.

Pero el mayor peligro que percibo es que este episodio de renuncia a la higiene colectiva se intente articular como fuente de futuros y posibles manantiales de empleo y ocupación. Un viaje por los vertederos de Manila, de Río de Janeiro, de Madrid o de Nápoles nos muestra bien a las claras los mensajes que pueden lanzar las imágenes recogidas con una cámara y las declaraciones de los protagonistas que las fundamentan.

Puede que estemos a un paso de aceptar que parte de la población debe dedicarse a obtener suficiencia de los desperdicios que tan ricamente fabrica la otra parte; quizá sea ese el nuevo método que estructure las clases sociales,… si es así, debe oler mal.

Goyo
01-ago-09