Era el verano de 1.975 y yo era un jovencito maestro tan ignorante que no sabía lo que era un partido político, ni un sindicato,… ni sabía nada de Marta Mata que, a la sazón, tenía ella la misma edad que la que yo tengo.
De aquel grupo de profesores de instituto, de maestras, de inspectores y de estudiantes ya comprometidos surgió la Asociación Pedagógica Escuela de Verano de Extremadura. Acabo de rematar nuestro XXXI encuentro y hemos tenido un hueco noble para recordarnos en la admiración de aquella maestra de maestros.
En la Primera Escuela de verano muchos escuchamos el nombre de Marta Mata y desde entonces ha sido para nuestro grupo el vínculo más constante con Cataluña, con el concepto público de «escuela pública» y con la sabiduría de la política de hondo caldado social que surge de la escuela en invierno y en verano.
Marta ha muerto tanto que es ya imposible desligar del depósito de la educación las expresiones de progreso y desarrollo social.
Gracias Miquel Iceta por tu recuerdo.
Perdonadme que estos días hayan pasado con tristeza.
Goyo
12-jul-06