Nuevos caminos para la razón impura

obispoferreras

Nada, que no me dejan descansar.

Es muy complicado para mí dejar pasar las noticias sin atizarle; esa es mi forma de ejercer la crítica: noticia que vuela, a la cazuela. La guiso a mi gusto y le doy los brillos y aderezos para que adquiera presencia distinta a la que ha utilizado para presentarse.

Hoy leía en la portada de un diario nacional que para aprendizaje de la doctrina cristiana, la estructura preparada al efecto ha perdido en los últimos cinco años más de 350.000 alumnos.

En el reducido mundo escolástico que se me da a conocer, sigo percibiendo una clara tendencia a que la pérdida siga en aumento contagioso; pues los padres ignoran o rechazan lo que hace quince o veinte años seguía siendo tradición hispana: ya que no vamos a misa, obliguemos a la prole a asistir a las clases de Religión… total, nada malo aprenden allí. Estos números son así porque no nos atrevemos a asomarnos a otras cuentas posibles; si se aplicase la libertad de elección al alumnado, los resultados causarían pavor en las autoridades eclesiásticas. Es entonces comprensible que las personas interesadas en sujetar la hemorragia aplique torniquetes momentáneos a la vez que intervenga delicadamente en la recuperación. Sobre todo, porque gruesa parte del sustento ideológico del catolicismo se desmorona con la natural y mera duda de la razón.

Eso quizá explica lo granado de las declaraciones de Granada. A Javier Martínez, Arzobispo de la diócesis, le han escuchado en Alcalá de Henares la proposición «El culto a la razón ha derivado en los botellones«. Proposición que mantiene la suficiente debilidad como para sin mancharse pasar al siguiente postulado: «… aún peor que la Educación para la Ciudadanía es la ciencia.» dicen que se le oyó decir. Y que además no sé qué cosa del Siglo de la Luces y peores del Islam. Él, que ha sido recientemente nombrado Presidente de la Comisión de Relaciones Interconfesionales.

Y es lo que sospechaba, que se ajuntan los proyectos como si en verdad Lucifer triunfante merodease libérrimo por los campos, las ciudades y las universidades de esta reserva espiritual de occidente.

Pero no me hagan caso que esta conclusión si acaso se debe a la razón, no a la fe.

Goyo
24-mar-11

Pd. Miles de personas desafían al Gobierno sirio y gritan «libertad»
Hay que ver cómo una palabra daña al poder. Levantarse en voces clamando «esclavitud», es para el poder lo mismo que callar.

Acto y culto

Desde que se fue Miret Magdalena, la Sociología de la Religión parece más de botellón que de cáliz, la Teología se alumbra más trentina y la Ética creo que es la palabra que actualmente produce más risa. Un hombre importante como era Don Enrique fue capaz de soportar noventa y cinco años guerrilleando contra la atascada iglesia oficialista. Fue una de las personalidades que mejor supo iluminarse desde la duda, con una argamasa de valentía que la razón ayuda a mantener. Y me viene a la memoria persona y compromiso, por la reciente y grave preocupación que anuncia Antonio María, que además de señor es Monseñor Rouco: dice el prelado que la edad media de los sacerdotes supera los 63 años, que casi la mitad de las parroquias de este país no tiene sacerdote y que la asignatura de Religión está discriminada. Quizá recomponiendo la tríada de afirmaciones obtengamos una afirmación menos discutible: queda muy lejos la Edad Media.

El caso es que contemplando estas declaraciones desde lo que pasa por esta ciudad de Cáceres, se presenta más la duda cuando uno contrasta los incorpóreos renglones que anuncian que un cuartel militar se hace hermano de honor de la virgen, con encendidos comentarios a raíz del trío Cimov, Ciudad y Montaña. Otra tríada que, pese los intentos educados de buena compostura, queda malmanchado cualquiera que asista, que no asista, que otorgue o que calle.

Dice el expositor, que el ejército ha estado siempre muy vinculado a la ciudad de Cáceres , y que también cabe destacar las innumerables veces que ha participado la banda de música militar en actos relacionados con la cofradía de la patrona. Y otras alabanzas difíciles de dejarse copiar y pegar, como el caso que se narra sobre el manto número 103, en terciopelo rojo, con estrellas, regalado años atrás.

En lo que se dijo ser un sencillo acto castrense, no me queda claro si fue también un acto de culto bélico, profano, de dulía, de hiperdulía o de latría. Don Enrique,… ¿por qué se ha ido?

Goyo
30-nov-09